Ciencia

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Acuerdo firmado entre la OPS y el Gobierno de Japón, permitirá fortalecer capacidades para detectar casos, monitorearlos y controlar los brotes de COVID-19 en nueve países del continente.
La nación tiene casi 27.000 casos de coronavirus, la tasa de infección per cápita más alta en Asia, en gran parte debido a brotes masivos de la enfermedad en los dormitorios de trabajadores inmigrantes.
Cientos de miles de kits de detección fueron devueltos a China después de resultados inconsistentes, y ahora el gobierno de Modi reclama que no tiene todos los datos que necesita para decisiones clave.
Fujirebio, una subsidiaria del proveedor japonés de servicios de diagnóstico y pruebas de laboratorio Miraca Holdings, solicitó el mes pasado la aprobación del gobierno para su kit de antígeno.
Apoyado por el primer ministro Shinzo Abe, el nombre genérico del Avigan es favipiravir, y tendría un peligroso efecto secundario potencial: defectos de nacimiento.
"Estamos abiertos a una investigación internacional", dijo el embajador de China en Alemania a la revista Der Spiegel en una entrevista. “Apoyamos el intercambio de investigación entre científicos.
Adimmune, parcialmente financiada por el Estado, señaló que durante un período de tres meses sus investigadores han desarrollado el producto y comenzado pruebas en animales.
El laboratorio Gilead había solicitado una aprobación de vía rápida en Japón recién el lunes. El ministro de salud dijo que si una junta revisora especial diera su consentimiento, planeaban aprobarlo de inmediato.
El producto estrella de la nación asiática se usa desde fórmulas infantiles hasta galletas, pero su demanda se ha visto afectada debido al cierre de restaurantes durante los bloqueos relacionados con el virus en muchos países.
Adherentes a la teoria de la conspiración han afirmado que el SARS-CoV-2, fue sintetizado por el Wuhan Institute of Virology (WIV), con sede en la ciudad donde se identificó por primera vez la enfermedad.
A principios mes, autoridades de salud aprobaron análisis rápidos de sangre para detectar anticuerpos contra el coronavirus, y ordenaron más de medio billón de kits de prueba a China.
Hasta ahora se han reportado más de 180 casos de personas que han vuelto a dar positivo en los tests, pero ninguno ha infectado a nadie más con el virus.
El gobierno respondió declarando una emergencia en Tokio y otras seis áreas, incluida Osaka, con el objetivo de reducir las interacciones entre las personas en un 70%.
Según el histórico acuerdo de París de 2015, casi 200 naciones acordaron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un intento por evitar un calentamiento planetario catastrófico.
El presidente Joko Widodo ha resistido la presión de una prohibición total del éxodo del Ramadán, conocido en Indonesia como "mudik", citando la tradición y los factores económicos.
Se reportó solo 25 casos nuevos en general durante la jornada, pero el aumento de pacientes "reactivados" ha suscitado preocupación a medida que el país busca eliminar las infecciones.
La posibilidad de que las personas se vuelvan a infectar con el virus es motivo de preocupación internacional, ya que muchos países esperan que las poblaciones infectadas desarrollen inmunidad suficiente para evitar el resurgimiento de la pandemia.
Casos importados y los pacientes que no muestran síntomas pero que aún pueden transmitir el virus, son la principal preocupación después de que las medidas de contención habían reducido drásticamente la tasa de infección.
Un estricto régimen de vigilancia y cuarentena ayudó a detener la marea, con métodos elogiados por la Organización Mundial de la Salud. Pero las tensiones y la incertidumbre crecen.
Acuerdo firmado entre la OPS y el Gobierno de Japón, permitirá fortalecer capacidades para detectar casos, monitorearlos y controlar los brotes de COVID-19 en nueve países del continente.