El cortafuegos de China amenaza la prosperidad de Hong Kong

La sombra del Gran Cortafuegos de China está ensombreciendo el panorama en Hong Kong. Twitter, Google y Facebook han suspendido la cooperación con los tribunales nacionales tras la introducción de unas nuevas leyes que permiten a la policía tomar medidas más severas. Otras empresas podrían verse afectadas, y los bloqueos parecen probables. La popular aplicación de video TikTok dijo que saldrá del mercado dentro de unos días. Todos estos acontecimientos son un mal augurio para atraer a profesionales cualificados a la ciudad y evitar un éxodo masivo.

Muchas empresas esperaban que la ley de seguridad nacional impuesta por China la semana pasada fuera buena para los negocios. Carrie Lam, máxima dirigente de Hong Kong, sugirió que la aplicación de la ley sería limitada. Las normas de aplicación publicadas el lunes dejan claro, sin embargo, que la policía tiene un amplio margen de maniobra. Están facultados para congelar activos, vigilar en secreto las comunicaciones telefónicas y de correo electrónico, y registrar residencias, en su mayoría sin órdenes judiciales. También pueden exigir a los proveedores de servicios de internet que eliminen contenidos sediciosos.

La idea es obligar a las redes sociales y a los servicios de mensajería a suprimir contenidos que puedan "poner en peligro la seguridad nacional", lo cual, según la ley, incluye socavar el Estado de partido único. Netflix, por ejemplo, tiene un documental sobre el activista prodemocrático Joshua Wong, a quien Pekín considera un secesionista. El alcance extraterritorial de la legislación significa que Netflix podría teóricamente ser enjuiciado por ofrecerlo a sus usuarios en Hong Kong, o incluso en Nueva Jersey. Lo mismo ocurre si Twitter permite a los políticos estadounidenses críticos con China usar su servicio para promover el cambio del régimen.

Google, Facebook y otras compañías de internet bloqueadas en la China continental utilizan Hong Kong como base para ofrecer sus servicios a los anunciantes chinos. Sin embargo, pueden decidir reubicar esas operaciones. El centro financiero asiático en sí no es un mercado lo suficientemente grande como para justificar el riesgo de una respuesta adversa en Occidente. Twitter acaba de purgar más de 170.000 cuentas chinas que considera falsas, por lo que es poco probable que se doblegue ante la policía de Hong Kong. Lam podría terminar bloqueando el acceso a los que no cooperan.

Una medida de este tipo sería arriesgada. Incluso los residentes de Hong Kong felices por el acallamiento de las protestas son grandes consumidores de medios de comunicación y entretenimiento extranjeros.

Lo mismo sucede con los inmigrantes procedentes de China, ya que es un lujo del que no pueden disfrutar en casa. Los equivalentes en China son sucedáneos insulsos, y las VPN ilegales no son fiables. Los trabajadores cualificados pueden encontrar un empleo comparable en otro lugar, y es probable que emigren aunque sea para aplacar a unas familias descontentas.

Sin ellos, Hong Kong será menos internacional y menos competitivo.

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