El potencial del TLC entre Chile y Tailandia

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Tailandia está próximo a cumplir en noviembre sus dos primeros años de vigencia, y se ha convertido en un instrumento de primera importancia para expandir nuestro comercio e inversiones recíprocas con las economías integrantes de ASEAN, bloque con el cual Chile sigue profundizando su relación económico-comercial.

Uno de los aspectos más novedosos de este acuerdo es que no tiene productos excluidos de la liberalización arancelaria, caso único de todos los acuerdos con ASEAN. Ello significa que toda la oferta exportadora chilena será beneficiada con un acceso libre de tarifas a ese mercado.  

Con el objeto de evaluar este TLC, tuve la ocasión de participar en una interesante mesa redonda convocada por la Embajada de Tailandia en Chile, la que contó con la participación de funcionarios públicos y destacados empresarios.

En dicho contexto destacamos a Tailandia como uno de nuestros socios comerciales en ASEAN, con un intercambio comercial que en 2016 alcanzó los US$975 millones. En el mismo período las exportaciones chilenas a ese mercado sumaron US$305 millones, mientras que las importaciones desde Tailandia alcanzaron los US$686 millones.

Desde la entrada en vigencia del Acuerdo, un 87% accede con arancel cero a Tailandia, dentro de los que se encuentran, los cátodos de cobre, truchas congeladas, concentrados de molibdeno, carbonato de litio, carne bovina, de cerdo, de cordero y de aves, leche condensada, quesos, nueces, paltas, pasas, pasta de tomates, cajas de cambio para automóviles, productos de madera, papel y cartones.

Adicionalmente, los productos con desgravación a 3 años están las manzanas, cerezas, kiwis y arándanos.

Cabe destacar que Tailandia es la segunda mayor economía de ASEAN, con alrededor de 69 millones de habitantes, un PIB per cápita de US$16.887, y es una economía gran importadora de alimentos.

Ello muestra que el potencial existente para ampliar nuestra canasta exportadora es muy significativo, particularmente para gran parte de los más de 900 alimentos de nuestro universo total de exportaciones.

En esa línea, el TLC nos ayudará en este objetivo, acuerdo que por cierto ya ha tenido efectos positivos para la diversificación del comercio chileno: de 126 productos exportados en 2007 se ha pasado a 148 en 2016, con un alza especialmente importante en envíos de alimentos, tales como salmón y productos agropecuarios.

Además, productos como las empaquetaduras de caucho, arándanos rojos en conserva, cartulinas, espárragos congelados y jaibas, antes del Acuerdo no se exportaban, o se exportaban muy poco, y ahora la tendencia y su participación en el mercado tailandés es importante y con proyección.

Asimismo, el TLC incluye capítulos que abordan el Comercio de Bienes y de Servicios, así como de Reglas de Origen, Procedimientos Aduaneros, MSF, TBT, Defensa Comercial, Cooperación, Transparencia y Solución de Controversias. Se trata de disciplinas muy importantes que apoyan la facilitación del comercio y las inversiones.

Nuestra política comercial sigue mirando con gran atención los mercados asiáticos, y en ese contexto, este Acuerdo es un pilar sustantivo de ello, como lo es nuestra actual negociación con Indonesia. No hay que olvidar que el 51% de las exportaciones chilenas se dirigen actualmente a aquel continente, y 10 de nuestros 26 acuerdos vigentes se han acordado con países de esa región.

Hoy día, a la luz de los recientes anuncios proteccionistas por parte de algunas economías desarrolladas, fortalecer relaciones comerciales con los socios de Asia resulta fundamental tanto para proteger, como para ampliar nuestra inserción en la economía mundial.  

Es por ello que la visita que realizó el ex Presidente Eduardo Frei a Tailandia junto a un grupo de empresarios en el marco de la feria Taifex, los primeros días de junio, así como la reciente Comisión de Libre Comercio Chile-Tailandia que celebramos el pasado 29 de mayo, representan acciones concretas no sólo para seguir incrementando nuestros lazos comerciales bilaterales, sino fortaleciendo nuestra proyección hacia el Asia Pacífico

Paulina Nazal es directora general de la DIRECON, del Ministerio de RR.EE. de Chile.

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