El triángulo China, España y América Latina

En un contexto de relaciones económicas internacionales tan cambiante e incierto como el actual adquiere un gran interés estratégico conocer el marco de oportunidades que ofrece la triangulación económica y comercial entre China, España y América Latina y el Caribe (ALC).

Se trata de un triángulo en el que la interacción entre los tres bloques regionales ofrece muchas más potencialidades de las que actualmente están siendo aprovechadas.

Además, su conformación se configura a modo de extensión natural del megaproyecto de la nueva ruta de la seda que el gobierno chino ha trazado con el objetivo de conectar cuatro continentes (Asia, Oceanía, Europa y África).

Una primera aproximación a la dimensión de los tres bloques regionales evidencia la existencia de notables asimetrías en función del indicador seleccionado.

Así, en términos demográficos, China presenta una voluminosa población (1.386 millones de habitantes) que más que duplica la población del conjunto de ALC (644 millones de habitantes) y es treinta veces la población de España (46 millones de habitantes), con lo cual en conjunto los tres bloques forman un triángulo con un peso demográfico próximo al 28% de la población mundial.

Las divergencias se atenúan en cuanto a la importancia económica de cada bloque regional, al representar China un Producto Interno Bruto (12,2 bill USD) que es el doble que el de ALC (6,0 bill USD) y nueve veces el de España (1,3 bill USD); lo que representa un peso económico en torno al 24% del conjunto de la economía mundial.

La asimetría se invierte en términos de Producto Interno Bruto por habitante, que tanto en el caso de China (8.827 USD) como de ALC (9.244 USD) apenas alcanza una tercera parte del nivel de ingreso medio de España (28.156 USD) (Banco Mundial, 2017).

Más allá de esta importancia económica y demográfica, es en el ámbito de las relaciones comerciales y productivas que tienen lugar entre los tres vértices del triángulo donde residen las principales oportunidades, así como los principales retos y desafíos para un mayor aprovechamiento.

Las tendencias que han seguido los flujos comerciales son claras a la hora de evidenciar la creciente relevancia de China como destino de las exportaciones españolas, pero sobretodo de las procedentes de ALC, multiplicando su importancia relativa por un factor de 4 y 8 respectivamente entre los años 2000 y 2016. Sin embargo, no ha sido tan significativos los avances en términos relativos de la importancia de España y ALC como destinos de las exportaciones de China, aunque también han ganado peso.

En líneas generales se trata, pues, de un comercio, aunque todavía reducido, bastante dinámico y con altas posibilidades.

De hecho, existen sectores con una alta potencialidad, como es el caso del turismo, que todavía no están siendo suficientemente aprovechados desde la óptica de la triangulación.

Considerando las relaciones desde la óptica del comercio en valor añadido, que mide los flujos netos de valor entre economías, los encadenamientos entre los tres bloques regionales se han intensificado en las últimas décadas, si bien con el papel preponderante y dinamizador de China, que opera a modo de fábrica mundial.

Desde esta perspectiva, el mayor avance se ha producido en el eje China-ALC, que se ha beneficiado de una fuerte complementariedad entre ambos bloques.

Es así que los flujos originarios de ALC incluyen fundamentalmente materias primas (minerales y metales) y alimentos, mientras que China proporciona sobretodo manufacturas de creciente contenido tecnológico.

En este caso, el eje China-España reviste un moderado avance, aunque cimentado sobre la base de un mayor perfil intraindustrial. Lo anterior lleva a tener cada vez más en cuenta un nuevo vector que puede actuar de forma creciente como eje vertebrador de las relaciones económicas que tienen lugar en el interior de este triángulo regional: las cadenas globales de valor.

Como es bien sabido, la conformación de estas cadenas globales de producción ha venido impulsada por sucesivas oleadas de inversión directa, que han devenido en la fuerte presencia (ya consolidada) de empresas españolas con intereses en ALC y también del crecimiento exponencial de empresas de China, tanto en ALC como en España. Aunque de manera más tímida, también se ha producido un incremento notable de la inversión de empresas de ALC en China y sobretodo España.

Existen diversas razones que justifican el potencial papel a modo de puente que España puede desempeñar como vértice dinamizador del triángulo China-España-ALC.

En primer lugar, su papel privilegiado como puerta de entrada a la Unión Europea.

En segundo lugar, sus fuertes lazos con América Latina en aspectos como el lenguaje, la historia o la cultura, así como su posición aventajada en la economía de América latina, que ofrecen un atractivo elemento facilitador para la entrada de empresas procedentes de China, en asociación o alianzas con empresas españolas ya instaladas.

En tercer lugar, la presencia de grupos empresariales españoles tanto en China como en ALC, que conocen a la perfección ambos mercados.

La historia reciente revela la existencia de alianzas y experiencias empresariales concretas que van dotando de músculo a este proceso de triangulación y en las que España se ha venido configurando a modo de puente entre China y ALC.

Existen ejemplos, entre otros, en los sectores energético (acuerdo en Brasil en 2010 entre la española Repsol y la Corporación Petroquímica de China-Sinopec); financiero (presencia del Banco Santander en China, financiando el comercio entre China y ALC; acuerdo del BBVA con CITIC en materia de fondos de pensiones); tecnológico-telecomunicaciones (alianzas de Telefónica con las empresas Netcom y Huawei en materia de fabricación y compra de componentes); o de asesoramiento legal (presencia y asesoramiento tanto en China como en ALC de despachos españoles como Garrigues).

La triangulación entre China, España y ALC, si bien parte ya de un notable dinamismo y de evidencias contrastadas, presenta todavía un alto potencial de crecimiento si los esfuerzos se dirigen también hacia otros ámbitos de cooperación, como las infraestructuras, las energías renovables y el turismo.

Se trata de ámbitos en los que el triángulo todavía no ha generado el músculo suficiente, pese a constituir ejes de crecimiento y desarrollo de la economía actual.

 

Óscar Rodil Marzábal es Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela.

Esta columna es parte de la cooperación entre Asia Link y la REDCAEM (www.chinayamericalatina.com)

 

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