Envejecimiento de Japón presiona sistema financiero

La población de japón se está reduciendo y además envejeciendo, lo que plantea un reto importante para el sistema financiero de la nación. Y lo que haga para superar esta crisis podría ser una guía para otros países asiáticos y europeos que poseen similares tendencias demográficas, pero que aún están en una fase temprana.

Una población que declina y envejece es una carga tanto para el crecimiento como para las tasas de interés. Esto añade presión en las ganancias de bancos y compañías de seguros. Entender cómo estos cambios afectan a las empresas financieras fue parte del Programa de Evaluación del Sector Financiero para Japón, que aplicó el FMI en la tercera economía más grande del planeta.

El programa es una evaluación comprensiva y profunda sobre el sector financiero del país. Analiza la resiliencia del sector, la calidad del marco regulatorio y de supervisión, además de la capacidad de administrar y resolver las criris financieras.

Una población que envejece también reduce el rol de los bancos en el sistema financiero. Con una longevidad en crecimiento, la demanda por seguros de mayor plazo aumentan, dado que las personas ahorran más para jubilaciones más largas

Esto resulta en una curva de crecimiento más plana, dado que los bancos usualmente hacen dinero al pedir préstamos de bajo interés en el corto plazo y al mismo tiempo haciendo préstamos de alto interés en el largo plazo.

En línea con esa presunción, el análisis de datos de 34 países de todo el mundo confirman que el tamaño del sector bancario en lo relativo a los intermediarios financieros no bancarios se asocia negativamente con el envejecimiento. Cerca del 40% del aumento en el tamaño del mercado financiro bancario de Japón desde 1990 puede explicarse por este fenómeno.

Los bancos pequeños que dependen de los préstamos a mercados locales son partifcularmente vulnerables, ya que enfrenta menos demandas de parte de hogares y empresas. Los hogares de personas mayores aún necesitan servicios bancarios para distintas transacciones, lo que significa que los prestamos bajan mucho más rápido que los depósitos.

Como resultado, en las próximas dos décadas algunos bancos regionales podrían ver su proporción de préstamos-versus-depósitos caer hasta en 40 puntos.

En respuesta los problemas de profitabilidad, los bancos también se están involucrando en formas más riesgosas de préstamos y de inversiones, ya que buscan el interés. Han estado realizando más préstamos hipotecarios, ayudando a subir el precio de las propiedades en algunas zonas, a pesar de que existe menos población. Los precios de los condominios parecen estar un tanto sobrevaluados en Tokio, Osaka y otras regiones periféricas. La banca también ha estado invirtiendo más en seguros en países donde el crecimiento económico avanza con mayor rapidez que en Japón.

Las compañías que ofrecen seguros de vida también enfrentan una creciente presión. Han estado inyectando más dinero en mercados internacionales más riesgosos para poder obtener los intereses que necesitan.

El problema es que muchos bancos y aseguradoras todavía necesitan desarrollar la capacidad de administrar los riesgos asociados con este evo tipo de inversiones.

Consecuentemente, distintas pruebas sugieren que los riesgos del mercado están aumentando y que hay algunas velnerabilidades entre bancos regionales y shinkin (cooperativas) y aseguradoras. Aunque la liquidez de la banca es generalmente alta, algunos bancos regionales están expuestos a riesgos en operaciones en moneda extranjera. 

El Banco de Japón ha tenido que adaptar su política monetaria a "tasas naturalmente bajas" en la economía y ha buscado estimular la demanda por vía de relajo monetario. En este contexto, tuvo que recurrir a grandes compras de bienes activos. Estas compras a su vez han puesto presión en los mercados.

El nivel de loquidez - es decir, cuñán fácilmente inversionistas pueden comprar y vender securities - en bonos del gobierno japonés parece haber sido afectado de manera adversa por las compras del BoJ. Más aún, la resiliencia de liquidez del mercado también parece haber declinado al tiempo que la participación del Banco de Japón ha aumentado.

Hasta el momento, el sistema financiero de Japón ha permanecido estable. Pero existen medidas que los reguladores pueden tomar para asegurar que siga siéndolo, a medida que la sociedad envejece y el crecimiento se enlentece: 

Los reguladores financieros deben modernizar el sistema de supervisión, de modo de mantenerse actualizados con las actividades cada vez más sofisticiadas que surgen entre los bancos, aseguradoras y firmas de securities.

Un factor clave será poder ofrecer soluciones hechas a la medida de los requerimientos de capital con respecto a los perfiles de riesgos de los bancos, así como la implementación de un marco regulatorio que se cuenta de las condiciones financieras del sector de aseguradoras.

La gobernanza corporativa necesita reforzarse en todo el sector bancario y de seguros, para ser capaces de administrar los nuevos riesgos que se emprenderán.

El marco macroprudencial debería ser reforzado para identificar y controlar de manera más efectiva cualqujier surgimiento de riesgos sistémicos.

Algunos bancos, en particular los regionales, sentirán una creciente presión, por lo que deben ser instado a tomar acciones a tiempo para ser capaces de responder estos asuntos.

Los bancos regionales deberían ser alentados a considerar un aumento en sus ingreso sobre la base de mayores comisiones, reduciendo además su costos y consoilidándose. 

Un crecimiento sostenido de la productividad es un desafío especial cuando la población envejece y las firmas nuevas e innovadoras pueden jugar un rol importante en ello. Las trabas que existen al financiamiento de empresas pequeñas y medianas, además de start-ups deberían ser levantadas mediante una promoción más profunda del préstamo de riesgo. Deberían promoverse formas alternativas de inversión para estas empresas jóvenes.

Estos desafíos de largo plazo para mocelos de negocios de muchos bancos, combinados con la existencia de grandes instituciones sistémicas, ponen de relieve la necesidad de un fuerte marco resolutivo y de gestión de crisis.

Gelos y Muñoz son investigadores del Fondo Monetario Internacional (FMI)

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