India, una potencia en ascenso

Son muchos los temas  por los que India ocupa un lugar  de privilegio en la agenda mundial.

Su espectacular crecimiento económico ; su grave conicto con Pakistán -que podría desembocar en una guerra de grandes proporciones- y su reciente pelea con Estados Unidos, que acaba de anunciar que termina con su estatus de beneciario del sistema de preferencias comercial. 

El segundo país más poblado del mundo, después de China, con unos 1.250 millones de habitantes, puede llegar muy lejos, sobre todo si se cumplen los augurios del analista internacional Gideon Rachman que ve un espacio mundial importante para la India con el avance de lo que llama “Estado civilización”: un país que pretende representar no sólo un territorio histórico o una lengua o grupo étnico en particular, sino una civilización distintiva, en este caso  por la inuencia de la religión hindú.  

Lo que ocurra en India va a afectar a todo el planeta, dicen los analistas. Es que junto a China es el que más lejos ha llegado en cada uno de los ítems que definen a  los países BRICs:  alta población, economías en ascenso, clase media en expansión y tasas de crecimiento por encima del promedio global. En ese contexto es que el país está en la puerta de realizar elecciones generales, a desarrollarse desde el 11 de abril y hasta el 19 de mayo, que denirán si continúa el  primer ministro indio, Narendra Modi, de 68 años, que llevó a los nacionalistas hindúes de Bharatiya Janata Party (BJP, Partido del Pueblo Indio) al poder hace cinco años ganando 283 de los 543 escaños de la cámara baja.

Su PIB asciende a US$ 2,6 billones y el alza en su economía fue del orden de 6,7% en 2018, sobre todo por reformas liberales y los buenos resultados en materia de manufactura y servicios, en un país esencialmente agrícola. India es el segundo productor mundial del sector agrario (trigo, arroz, azúcar, algodón), después de China.  

A fines del año pasado, las proyecciones del Banco de Reserva de la India arrojaban que la economía tendría un alza de 7,4% para 2019, pero ahora habrá que esperar el impacto del enfrentamiento con Pakistán y las tensiones en el comercial internacional.  

Por lo pronto, se ha convertido en un importante destino para las multinacionales a la hora de subcontratar soporte y servicios técnicos. Tiene profesionales altamente calicados en el sector nanciero, ingeniería de software, biotecnología, nanotecnología y telecomunicaciones, entre otros frentes. 

El gobierno ha realizado un profundo plan de reformas que contribuyeron a mejoras en el crédito, prácticas de avanzada en la agricultura, minería, petróleo, gas y en el desarrollo de nuevos productos tecnológicos. Terminó con un modelo de generalizadas políticas proteccionistas.   

Hoy en día, 50% de las patentes de inventos con inteligencia articial son de India, de acuerdo a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

El mayor problema que enfrenta no es si dejará o no de crecer a a un ritmo acelerado, sino si logrará superar la desigualdad social y económica tan profunda que sufre su población, pese a los buenos resultados macroeconómicos. 

La mayoría de los indios vive en la pobreza o en la miseria, sumergidos en la base de un sistema de castas y de fuerte discriminación (social, de género, etnia y religión), sobreviviendo como pueden en áreas rurales, o en el sector informal. Paradójicamente, en un  país con ciudades inteligentes y una camada de nuevos profesionales altamente especializados.

Escenario electoral. Las elecciones generales de este año han sido calicadas como “el ejercicio democrático más grande del mundo”, ya que votarán alrededor de  900 millones de personas.  Se trata de la elección de 543 escaños del Lok Sabha (Parlamento), incluyendo el cargo de primer ministro. 

Las votaciones se realizarán durante 38 días en siete etapas. Casi un millón de colegios electorales serán habilitados. Sin duda, será un acontecimiento complejo ya que, además del alto número de votantes habilitados, los partidos idean campañas diferentes en cada estado.   Modi se ha ganado la fama de ser un líder conservador “invencible”, en especial dentro del empresariado y de los hindúes. Ha mejorado el clima de negocios en el país, contenido el décit scal, implementado una reforma de subsidios a la energía, con buenos resultados económicos. 

Si bien se perfila como ganador de la contienda, ha sufrido reveses últimamente por la tasa dedesempleo, lo que ha despertado la cólera de trabajadores rurales. También tomó un par de decisiones impopulares que golpearon duramente el bolsillo de la gente: el retiro de circulación de 80% de los billetes a nes de 2016  (supuestamente para luchar contra la evasión scal), lo que llevó a la quiebra a pequeños negocios que se basaban en el efectivo; y la implementación de un impuesto sobre bienes y servicios en 2017, que alcanzó a toda la población, independientemente de su condición social. 

A eso se le sumaron protestas por proteger enormes extensiones de tierra fértil controladas por los sectores  rurales más ricos, acusaciones de dejar en impunidad casos de terribles asesinatos de musulmanes ejecutados por turbas, así como de numerosas violaciones y muertes de mujeres; el clima de odio y violencia en las calles se han recrudecido en los últimos años.

Estos problemas irresueltos llevaron a que Modi perdiera tres elecciones regionales en diciembre de 2017. Toda una sorpresa para él y su partido. Sin embargo, los analistas indios arman que el posicionamiento que ya ha logrado le permitirá mantenerse en el poder. 

El mayor opositor de Modi, el único con ciertas expectativas fundadas ante las urnas, es Rahul Gandhi, del Congreso Nacional Indio (INC), partido de centro-izquierda que lideró la independencia india hace 70 años. Su campaña se enfoca en los trabajadores, las mujeres y los jóvenes, con énfasis en propuestas de educación y atención de la salud. Su partido fue el que ganó las tres elecciones que perdió Modi.

¿Guerra con Pakistán? No solo la economía india se ha fortalecido en los últimos años, sino también su defensa militar.  

India es la cuarta potencia militar del mundo, luego de EEUU, Rusia y China, según el Informe de Global Firepower 2018. Su ejército está integrado por más de 1.360.000 hombres, su fuerza aérea tiene 2.100 aeronaves (incluyendo 809 aviones de ataque), el arsenal en tierra consta de más de 4.426 tanques de combate y la naval abarca 23 corbetas, 15 submarinos y tres portaviones. Pakistán, su gran adversario, ocupa el lugar 15 como potencia militar, según el mencionado ranking.

Por ese poderío (ambos países, además, han hecho sendos desarrollos secretos de armas nucleares), una escalada podría peligrosa a escala mundial. Se calcula que ambos suman 300 armas atómicas.  

El conflicto de India y Pakistán se remonta al proceso de independencia del imperio británico en 1947, cuando se denió la partición de fronteras entre los dos países, dando lugar a fuertes sentimientos separatistas en Cachemira, de mayoría musulmana. La zona quedó dividida entre la India hinduísta y el Pakistán musulmán, con Cachemira como área de confliicto. 

Los enfrentamientos por intolerancia religiosa entre hindúes y musulmanes en Cachemira (con atentados, masacres, emboscadas y una sucesión de venganzas que aparecen habitualmente en la prensa) datan de ese entonces y se reactivan cada cierto tiempo, sobre todo cuando actúan grupos armados nanciados por una u otra de las partes, según se acusan mutuamente. 

En semanas recientes, el índice de aprobación popular de Modi se disparó después de que las Fuerzas Armadas de India se enfrentaron con rivales paquistaníes en febrero. Esto despertó sentimientos nacionalistas y la gente pareció olvidarse por el momento de sus disconformidades por el alto desempleo.

Adiós al trato preferencial. EEUU acaba de retirar a India del “Sistema de Preferencias Generalizado”, un trato que le permite realizar importaciones libre de aranceles cada año. La decisión responde a que India está “sucientemente desarrollada económicamente” y ya no encaja en el perl de bajos ingresos al que está dirigido ese programa, señaló la Administración estadounidense. 

Además, el gobierno de Trump argumentó que “India no le ha asegurado a Estados Unidos que proporcionará un acceso equitativo y razonable a sus mercados”. 

En 2017, India fue el país más beneficiado por dicho programa, con US$ 5.600 millones en exportaciones exentas de tasas, lo que representa el 11% del total de susventas al mercado estadounidense.

La contrariedad del presidente estadounidense no es  nueva,  viene de tiempo atrás por su disconformidad con políticas de propiedad intelectual, aranceles a las motocicletas estadounidenses y el control de los precios sobre los fármacos que provienen del exterior. Es que, aunque Trump está en  una guerra comercial con China, sabe bien que India también es importante. 

Comentarios