Inversiones chinas en América Latina y el Caribe: la expansión multisectorial del gigante asiático

China se posiciona como potencia mundial en los albores del siglo XXI, basando su política exterior en su dinámico crecimiento económico, sus objetivos sobre “desarrollo pacífico” y el acelerado paso hacia un profundo proceso de reconversión productiva y tecnológica. En este contexto, las relaciones con América Latina y el Caribe (ALC) adquieren particular interés por tratarse de mercados demandantes de bienes y servicios de sus firmas manufactureras, de servicios y tecnologías, en el marco de estrategias de internacionalización (go out policy) y ganancias de competitividad global.

Como resultado, las relaciones comerciales, financieras y de inversión con ALC se han incrementado, mostrando durante la última década particularidades a destacar.

Durante los últimos diez años las inversiones extranjeras (IE) de empresas chinas comenzaron a tener mayor preponderancia en América Latina; alentadas por oportunidades de negocios en Brasil, Colombia, Perú, o Bolivia, las empresas chinas (en su mayoría estatales) viraron su atención hacia Latinoamérica con el objetivo de posicionarse, no sólo en sectores extractivos, sino también en servicios (comerciales y financieros), producción manufacturera e industrial.

En tal sentido, hasta el año 2010 la IE china mostraba indicadores sobre concentración en sectores como el energético, minería y agrícola. (CEPAL, 2011).

En base a la CEPAL (2015), la IED procedente de China en ALC fue muy limitada hasta 2010 y desde entonces ha aumentado notablemente. Dicho organismo estima que desde fines del siglo XX hasta el 2009, la región captó IE china por valor de USD7.000 millones de dólares.

Pero luego, a partir de 2010 se marca un punto de inflexión, con un flujo estimado de IE china que se acercó a los USD14.000 millones de dólares, equivalentes a un 11% de la IED total recibida por la región. Tres cuartas partes de dicho monto, correspondieron a dos adquisiciones en la industria petrolera por parte de Sinopec (China Petroleum & Chemical Corporation) en Brasil y la China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) en la Argentina.

Tal como lo demuestran estos indicadores, la IE china estuvo principalmente vinculada a la necesidad de satisfacer su demanda de petróleo y gas (seguridad energética), recursos naturales y agroalimentos (principio de seguridad alimentaria); insumos críticos destinados a garantizar su desarrollo económico, y escasos a nivel doméstico.

Paralelamente, las firmas chinas buscaron nuevos mercados en ALC, las ETN (exchange-traded note) mejorar su competitividad, los grandes bancos estatales financiar proyectos para el desarrollo de infraestructura que viabilizara la salida e ingreso de bienes y servicios por medio de mejoras en la conectividad intra regional bioceánica; de esta forma, los préstamos direccionados, por ejemplo por el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), conformaron una densa malla de intereses que hoy interconecta ambas partes (Cesarin, S. 2012).

¿Una nueva etapa?

Lo cierto es que desde entonces hasta la actualidad, la IE canalizada por firmas estatales y/o privadas chinas, así como los créditos dirigidos hacia proyectos de infraestructura, se han incrementado.

El cuadro de situación, nos muestra que en la actualidad, las inversiones chinas se orientan en función de los planes de internacionalización de firmas estatales y privadas a través de fusiones y adquisiciones (F&A), compra de empresas o inversión directa en proyectos Greenfield; asimismo, se han diversificado hacia sectores como la generación de energías renovables, producción automotriz, telecomunicaciones y explotación de minerales estratégicos (como el cobre, litio o niobio).

Sobre los anuncios de inversión de empresas chinas en América Latina y el Caribe por sector al año 2020 destacan el sector automotor y autopartes (44%), el sector de energías renovables (17%), el sector de servicios financieros (11%) y el sector de bienes de consumo (6%). (CEPAL, 2021). La radicación de IE china, también se refleja en el sector agropecuario, pesquero y agroquímico, logística e infraestructura de transporte, con una creciente participación en la construcción de infraestructura digital.

Si bien actualmente las inversiones en sectores tecnológicos son de pequeña escala las empresas tecnológicas Chinas empiezan a tener presencia en la región, vinculadas al desarrollo de comercio electrónico. Las grandes empresas tecnológicas chinas, que son claves en la implementación del Proyectos de la Ruta de la Seda Digital (DSR), muestran una presencia creciente en ALC, registrando inversiones en centros de datos, redes de telecomunicaciones y proyectos de ciudades seguras; proyectos favorecidos porque diecinueve países latinoamericanos han firmado memorandos de entendimiento (MOU) en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (OBOR/BRI). (CEPAL, 2021).

De acuerdo al Monitor de la OFDI china en ALC, las inversiones en nuevos proyectos, si bien son de menor nivel, aparecen vinculadas a sectores claves para el desarrollo sostenible de la región, como las energías renovables y los vehículos eléctricos, y otras destinadas a la economía digital, donde las empresas chinas están a la vanguardia de la tecnología mundial. Generalmente estas inversiones están ligadas a actividades de comercialización o ensamblaje, y no a la ejecución de actividades manufactureras o de investigación y desarrollo. (Dussel, E. 2021).

En suma, del análisis sobre la IE de China en América Latina y el Caribe, surge que la mayor participación de las empresas chinas, en una primera etapa, se verifica mediante fusiones y adquisiciones; mientras que en una segunda etapa, la compra directa o proyectos Greenfield surgen como indicadores del interés inversor en la región. A los sectores tradicionales (energía, minería, manufacturas, agroalimentos) se suman en una etapa posterior, inversiones dirigidas hacia sectores manufactureros de mayor complejidad para integrarlos con cadenas locales y regionales de valor. Asimismo, proyectos de infraestructura acompañan estas tendencias sostenidos financieramente por bancos estatales chinos como el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), el Bank of China o el China Development Bank (CDB).

Las tendencias, indican que el interés inversor por parte de grandes y medianas firmas públicas y privadas chinas en la región continuará, profundizando su compromiso en sectores tecnológicamente intensivos como telecomunicaciones, redes de Internet, plataformas digitales y comercio electrónico; confirman estas presunciones el posicionamiento de firmas tecnológicas como Alibaba, Huawei (sus proyectos sobre IA), Lenovo, y ZTE, entre otras.

Referencias:

CEPAL (2021). «La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe». Santiago: ONU, CEPAL.

(2015). “Explorando espacios de cooperación en comercio e inversión”, Primer CELAC y China, Enero. Santiago: ONU, CEPAL.

(2011). «La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe». Santiago: ONU, CEPAL.

(2012). “Dinámicas competitivas y reordenamiento geoeconómico. China en América Latina”. En: Le Monde Diplomatique, Edición Especial mayo-junio, Cesarin, S.

(2021). Monitor de la OFDI china en América Latina y el Caribe 2021. Marzo 31. En: https://www.redalc-china.org/monitor/images/pdfs/menuprincipal/DusselPet... (Consultado 20. 11.2021) Dussel, E.

 

Virginia Papini es Investigadora Asociada al Centro de Estudios sobre Asia Pacífico e India de la Universidad de Nacional de Tres de Febrero en Argentina. Columna elaborada bajo la dirección del Mg. Sergio Cesarin, Coordinador del Centro de Estudios sobre Asia del Pacífico e India (CEAPI-UNTREf).

Esta columna es fruto de una colaboración entre Asia Link y la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM). www.chinayamericalatina.com 

 

Comentarios