Mujer, trabajo y cuidado de los hijos: dilemas en la China actual

El mundo ha sido testigo de los extraordinarios logros de China en los últimos cuarenta años desde el comienzo del proceso de reforma y apertura.

Muchos ciudadanos chinos perciben que casi todas las industrias han alcanzado un nivel altamente competitivo y de saturación, especialmente en la industria manufacturera y el comercio.

Sin embargo, cuando se observa el mercado chino desde la perspectiva de un extranjero, la percepción es diferente y no necesariamente la de un mercado saturado.

Como mujer china con más de ocho años de experiencia viviendo en Chile, y madre de dos niños, he podido experimentar dos culturas completamente diferentes y creo que entre los nuevos campos de demanda e inversión en los próximos años en China, uno de ellos será el servicio de salas cuna.

El 7 de diciembre del año 2018, el 21st Century Business Herald publicó un artículo denominado: “Los niños de 0-3 años (en China) no tienen sala cuna, ¿cómo llenar el vacío en el mercado?”. En general, los jardines infantiles en China solo aceptan a los niños mayores de tres años y el servicio social de sala cuna es una tarea pendiente. Algunos extranjeros se preguntan: ¿cómo están los bebés menores de 3 años?, ¿sus padres los cuidan y cómo compatibilizan el trabajo y el cuidado de sus bebés?, ¿por qué un país tan grande que valora mucho la educación, no incorpora en su responsabilidad social a los más pequeños?.

Hay que buscar razones desde el punto de vista de la familia en la cultura tradicional china, en la cual se estimulaba que todos sus miembros, tres  generaciones, vivían juntas en un mismo hogar. En general, los mayores eran los líderes y tomadores de decisiones en la familia. Cuando los padres jóvenes trabajaban afuera, los abuelos cuidaban a sus nietos en casa, en este sentido, el cuidado de los infantes era una obligación de los abuelos. Desde los años noventa, junto a la globalización y la influencia de los valores occidentales, los jóvenes chinos comenzaron a tener un mayor sentido de autoconciencia e independencia. La nueva generación ya no quiere ser controlada por sus padres después de casarse y prefieren vivir independientemente, sin embargo, cuando nacen sus hijos, las parejas jóvenes tienen que pedir la ayuda de sus padres para el cuidado de los bebés.

Por un lado, la mayoría de las mamás necesita seguir trabajando, por otro lado, casi no existe el servicio de sala cuna en su entorno social, ni pueden confiar en las niñeras plenamente (los incidentes de abuso infantil han provocado que muchos padres descarte la idea de una niñera). De acuerdo a Statista 2019, la tasa de participación laboral femenina en China desde 2007 hasta 2017 es entre 65.5% y  61.5% respectivamente. Frente a esta realidad, que gráfica la mayor incorporación de la mujer china al mercado laboral, son los abuelos quienes asumen la responsabilidad de cuidar a los nietos. Desde el embarazo de las futuras mamás, en general son los abuelos quienes van a la casa de sus hijos para ofrecer su apoyo y esta rutina durará unos años hasta que el niño alcance la edad para ir al colegio. Sin embargo los jóvenes normalmente tienen un enfoque muy diferente con respecto a los mayores, en relación a cómo educar a los niños, con potenciales desacuerdos entre dos generaciones en la familia.

Desde otro punto de vista, las mujeres que se quedan al cuidado de sus hijos en casa son despreciadas en China actualmente, porque no tienen ingresos económicos y su contribución y valor en la familia no es reconocido y respetado, sin embargo muchas mujeres no quieren renunciar a sus trabajos como dueñas de casa. Junto con la discriminación contra las mujeres en el mercado laboral, las mujeres han encontrado un dilema entre su desarrollo profesional y el cuidado de su familia. En paralelo, China promulgó una política para fomentar el nacimiento de un segundo hijo en el año 2015, basado en revertir su política de un solo hijo durante las últimas tres décadas. En este contexto, el apoyo social es urgente e importante para los padres jóvenes. Algunas empresas grandes brindan servicios internos de cuidado infantiles para los hijos de sus empleados, pero aún se encuentran en una etapa experimental.

Según el 21st Century Business Herald, a fines de noviembre de 2018, se llevó a cabo la séptima reunión del Comité Permanente del XV Congreso Nacional Popular de Shanghái, que requiere que se configuren el servicio de sala cuna en 90 jardines infantiles nuevos, alentando a agencias privadas a participar en esta área, mientras que el gobierno va a aumentar el apoyo de estas políticas. También sería bueno si hay inversión extranjera en esta área, dado que no solo traen el capital, lo más importante es el estándar de estos servicios, que pueden ayudar a disminuir la brecha en el mercado chino en este momento. Obviamente, muchos países occidentales, incluyendo Chile, que han desarrollado un sistema maduro en esta área, con  normas y regulaciones avanzadas.

Con los cambios constantes en la expansión comercial y de inversiones en China, y la mayor inserción de la mujer al campo laboral, se plantean nuevos desafíos en lo que surgen ventanas de oportunidad en el sector servicios y el cuidado de los hijos, que son campos en que los países desarrollados en Europa y América tienen larga experiencia, y surgen oportunidades de inversiones para los países latinoamericanos en China en un contexto win-win.

Lina Song es Licenciada en Letras de la Universidad de Estudios Internacionales de Xi’an en China y Magíster en Gestión Estratégica de Personas y Comportamiento Organizacional de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

Esta columna es fruto de una colaboración entre Asia ink y la Red CAEM, http://chinayamericalatina.com

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