Pandemia, petróleo y deuda: China-Ecuador y el retorno del FMI

El término griego “pandēmía” se refiere a un mal o enfermedad que afecta a todos (pan) los pueblos (demos). El 31 de Diciembre 2019, el gobierno de la República Popular China notificaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la aparición de un desconocido virus en la populosa ciudad de Wuhan. Dada su vertiginosa expansión transfronteriza, el COVID-19 fue oficialmente declarado como pandemia en Marzo 2020. Si bien la crisis pandémica le ha dado un literal respiro ecológico al planeta gracias a la reducción coactiva del consumo de combustibles fósiles a gran escala, los países exportadores de petróleo, enfrentan amargos desafíos erradicando el coronavirus y adaptándose a un escenario global en proceso de profundos reajustes.

Claro está que la pandemia no golpea a todos los países por igual. Para países institucionalmente frágiles y altamente dependientes de la producción y exportación de petróleo como el Ecuador, la crisis del COVID-19 es una cuestión existencial, no solo en lo referente a las personas, sino también respecto de la relación Estado-Sociedad-Mundo.

En este contexto, la relación China-Ecuador es paradójica- y desproporcionalmente decisiva para el socio sudamericano. China, país donde surge el coronavirus, aglutina el 46% del total de exportaciones de petróleo ecuatoriano. Al mismo tiempo, el rubro petrolero constituye la principal fuente de ingresos para el financiamiento de la política pública en Ecuador. Otro pilar de la relación bilateral es el rol de China como principal prestamista del Estado ecuatoriano. Esta relación nació de la ambición del gobierno del Presidente Rafael Correa por sustituir la relación de dependencia financiera que el Ecuador mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un esquema Sur-Sur. No obstante, una breve reseña de la relación China-Ecuador muestra cómo la crisis pandémica ha traído de vuelta al FMI para formar parte de una nueva ecuación de (inter-)dependencias y tensiones triangulares.

La primera fase (2010-2014) coincidió con la crisis financiera global 2008/9. Durante este período, la inyección crediticia de China llegó en 2010 y permitió que el Ecuador lograra sobreponerse a una difícil coyuntura, debido al estancamiento económico de Estados Unidos y Europa—dos destinos de exportación clave. China proporcionó 12 créditos con intereses que se estiman en el 7,5%, tratándose ésta de una tasa relativamente alta, considerando que cuatro de los proyectos de infraestructura y energía hidroeléctrica financiados por CDB y China Exim-Bank estaban sujetos a la contratación de empresas y compra de insumos provenientes de la misma China. Para garantizar el flujo petrolero desde Ecuador, Pekín condicionó cuatro préstamos a la compra anticipada de petróleo (Zapata et al., 2018). Durante esta fase, los préstamos con China pasaron de contribuir el 0.1% del total dela deuda externa pública en 2009 hasta alcanzar un 36% en 2013 (Castro Salgado, 2020).

La segunda fase (2015-2017) fue un período desafiante para el gobierno de Rafael Correa, que veía cómo los precios del petróleo se desplomaban de US$115 dólares en 2014 hasta US$30 dólares en 2016. A partir de 2014, éstos disminuyeron a causa de la ralentización o “nueva normalidad” del crecimiento económico chino, la consecuente disminución de su demanda energética, la expansión de la frontera de fracking en Estados Unidos y la nueva oferta de petróleo brasilero proveniente de Pré-Sal (Rodríguez, 2018, 2019). Esto obligó al gobierno del Ecuador a retomar la emisión de bonos como mecanismo de financiación respaldado por el FMI en los mercados internacionales. Sin embargo, el capital chino continuó fluyendo en forma de préstamos que el gobierno ecuatoriano utilizaba para cubrir el creciente déficit de ingresos y gastos. Durante esta fase, la deuda con bancos chinos alcanzó el 30% del total de la deuda multilateral del Ecuador en 2016, llegando a ser responsable por el 78% del total de la deuda externa bilateral en 2017 (Castro Salgado, 2020).

La tercera fase (2017-2020/actualidad) corresponde a la Presidencia de Lenín Moreno. Aquí se observa un bajo nivel de interacción crediticia con China y la restitución del lazo ecuatoriano con el FMI, no solo en materia de financiamiento, sino también en lo político: el retorno de la política de austeridad en medio de apremiantes presiones fiscales. Con la implacable llegada de COVID-19, la coyuntura económica del Ecuador entra en un período de enormes retos. Los precios internacionales del petróleo cayeron desde los US$54 dólares en Enero hasta alcanzar US$11 dólares el 21 de Abril 2020, producto de una economía (real) paralizada.

Surge entonces la pregunta si China llegará otra vez al rescate de una sociedad afectada por la pandemia y una economía que pende de un hilo, como lo fue en el contexto de la crisis financiera 2008/9. Evidentemente, el gobierno de Lenín Moreno ha logrado gestionar recientes créditos con el FMI a una tasa del 2%, poniendo cierto nivel de presión estratégica sobre los bancos chinos que, por su parte, han dilatado los plazos para el pago de diferentes líneas crediticias. Sin embargo, esto no resuelve dos preguntas clave en la ruta de navegación ecuatoriana. La primera es cómo sustituir el modelo de dependencia petrolera en una era que se enfoca cada vez más en las fuentes de energía limpia y regenerativa. La segunda es cómo maximizar el proceso de negociación con China y el FMI manteniendo la seguridad humana y la salud socio-política del país como prioridad máxima. El actual proceso electoral en el Ecuador abre oportunidades para indagar.

 

Referencias:

Castro Salgado, D. (2020). Chinese Financing in Latin America and The Caribbean: Unpacking Chinese Financing in Ecuador. En: E. Dussel Peters (Ed.), China’s Financing in Latin American and The Caribbean (pp. 295–320). México, D.F.: Academic Network of Latin America and the Caribbean on China.

Rodríguez, F. (2018). Oil, minerals, and power. The political economy of China’s quest for resources in Brazil and Peru: Doctoral Thesis, University of Freiburg, Germany.

Rodríguez, F. (2019). China y América Latina en la nueva normalidad. Elementos de análisis en perspectiva Sur-Sur. En: P. Aróstica y W. Sánchez (Eds.), China y América Latina en una nueva fase: desafíos en el siglo XXI (pp. 41–62). Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

Rodríguez, F. (2020). ¿Pandemia, petróleo y deuda?: El concatenamiento China-Ecuador en el escenario post COVID-19. Working Paper Series (WPS) de REDCAEM, Revista N°16, mayo. Eje Economía, Comercio e Inversión. Serie Especial COVID-19. Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM). En: http://chinayamericalatina.com/wp-content/uploads/2020/08/WP16-May-2020-... (Consultado 15.10.2020)

Zapata, X., Castro, D. y Benzi, D. (2018). Las relaciones sino-ecuatorianas en la época de la “revolución ciudadana”. Working Paper Series (WPS) de REDCAEM, Revista N°5, julio. Eje Medio Ambiente y Desarrollo. Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM). En: http://chinayamericalatina.com/wp-content/uploads/2020/07/WP5-Jul-2018-R... (Consultado 15.10.2020)

 

Fabricio Rodríguez es Investigador de la Universidad Friedrich Schiller de Jena e Investigador asociado del Arnold Bergstraesser Institut (ABI) de la Universidad de Freiburg. Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Freiburg, Alemania.

Esta columna es fruto de una colaboración entre Asia Link y la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM). www.chinayamericalatina.com

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