Trabajar como chino: ¿Ética cultural o constricción exógena?

En perspectiva histórica, China, como todos los países, está llena de contradicciones. No obstante, estas contradicciones parecen estar amplificadas por su magnitud demográfica y territorial, así como por el zigzaguear de su travesía política. Es a través de estas contradicciones que se deben abordar los espacios de conflicto que en la actualidad se abren desde la sociedad china. Por ejemplo, el debate que se ha dado últimamente, sobre la extensión de la jornada laboral en las empresas tecnológicas nos invita a desafiar las fronteras epistemológicas sobre esta realidad.

“Personalmente creo que trabajar 996 es una gran bendición” señaló recientemente Jack Ma, CEO de Alibaba, en defensa de las 12 horas de trabajo (de 9 a 21 horas), 6 días a la semana. Sus palabras fueron publicadas a través de la cuenta pública de Alibaba en WeChat, la red social más importante del país, el pasado jueves 11 de abril.

Como recurrente del Foro Económico Mundial, el “profesor Ma”, como se le conoce en China, es una figura influyente del mundo comercial. Fuera de su país, Jack Ma es celebrado por su éxito en los negocios, como un hombre que empezó con nada y lo logró todo. Dentro de China, es un profesor respetado, un intelectual público y más aún, un leal miembro del Partido Comunista. Jack Ma es un “capitalista rojo”, un modelo para los emprendedores locales, actuando con el favor del Partido.

Durante marzo y abril del presente año, el repositorio 996.ICU se volvió viral en GitHub, una plataforma de cooperación entre programadores de todo el mundo controlada por Microsoft. La página describe 996 como “un horario no oficial de trabajo (9 a.m.-9 p.m., 6 días a la semana) que ha ganado popularidad”. 996.ICU (Unidad de Cuidados Intensivos) es un intento de visibilizar las consecuencias reales de las extensas horas de trabajo en el sector tecnológico chino, las cuales ni siquiera son pagadas.

Hoy en día, horarios del tipo 996 son la norma. Desarrolladores de programas, empresas de videojuegos, sitios de venta online, e incluso compañías dedicadas a la publicidad digital lo han adoptado. Según datos entregados por el repositorio en GitHub, el sitio de avisos clasificados 58.com fue el primero en adoptar la medida en septiembre de 2016, como una forma de capear la sobredemanda durante la temporada alta. Rápidamente, la práctica se extendió tanto a empresas grandes como pequeñas.

En el repositorio se ha publicado una lista negra de compañías que promueven el sobre trabajo impago. Entre las grandes empresas presentes, todas destacan por sus altos márgenes de ganancia: Alibaba, Baidu, Haier (electrodomésticos y productos electrónicos), Huawei (horario 9106), Midea (electrodomésticos y productos electrónicos), Tencent (productos y servicios de internet), Vivo (teléfonos móviles) y Xiaomi (productos electrónicos).

Los empleados de estas empresas tecnológicas están manifestando su descontento contra estas prácticas ilegales de explotación laboral. Según el Código del Trabajo de la R.P. China, la jornada laboral se restringe a “8 horas al día y no más de 44 horas a la semana en promedio”. En cuanto a las horas extraordinarias, el artículo 41 estipula que las empresas que requieran una extensión excepcional del día de trabajo deben hacerlo en acuerdo con el sindicato y los empleados. En dicho caso, la extensión no debiese superar 1 hora en términos generales, o 3 horas como máximo, siempre y cuando se garantice el estado de salud de los trabajadores. En ninguna circunstancia, señala el código laboral, se deben exceder el total de 36 horas extraordinarias al mes. Sin embargo, en términos prácticos, no resulta irregular que un programador trabaje hasta 60 horas extra al mes.

¿Qué justifica la extensión del horario de trabajo en China?. El debate tanto dentro, como fuera del país ha sido intenso. Por una parte, se ha argüido que hay cuestiones culturales que configuran un orden de obediencia y dedicación al trabajo. Estas voces resaltan conceptos como confucianismo y respeto a la jerarquía como centrales a la histórica formación de sus prácticas sociales. No obstante, sin dejar de ser en algo ciertos, esta línea de argumentación fomenta las visiones fetichistas de un “oriente” con sujetos sin agencia, y no corresponde a un ejercicio crítico del fenómeno en su dimensión tanto global como local. El debate en torno a la jornada laboral es intrínseco al desarrollo del capitalismo.

Ya Karl Marx identificó lo central del día de trabajo para la estructuración del sistema, dedicándole uno de los capítulos más extensos en su magnum opus: “El Capital”. Entendiendo la historia del proceso, es posible observar que aumentos en productividad no se condicen con reducciones de la jornada laboral. De hecho, mayor productividad es una justificación válida para el aumento de las horas de trabajo, la reducción de personal y/o de los salarios.

En consecuencia, el dilema es político y moral. El creciente usufructo laboral en China y otros tantos países manufactureros y rentistas está conectada a la debilidad de las organizaciones sociales frente al complejo político-económico propio del neoliberalismo.

En definitiva, no hay que dejarse engañar por los argumentos anti-nativistas que culpan a una versión cosificada de la “cultura china” o los “valores asiáticos” para celebrar su alta productividad o éxito económico. Tanto en oficinas como en fábricas, ha sido la enorme presión sobre los empleados, trabajando horas extras impagas, lo que está detrás del llamado “milagro económico”. Sin embargo, el descontento es creciente y sus manifestaciones son cada vez más visibles.

Pablo Ampuero es Doctor (c) en Antropología Social en el Max-Planck-Institut für Ethnologische Forschung (Halle/Saale, Alemania), Máster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Beijing (R.P. China) y Licenciado en Historia y Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Chile). Twitter: @pampueror. Web: https://www.eth.mpg.de/ampuero

 

Esta columna es fruto de una colaboración entre Asia Link y la RedCaem

Comentarios