Un cambiante escenario de comercio en Latinoamérica favorece a China y la globalización

La creciente presencia de China en América Latina es un tema muy discutido, y por buenas razones. China intensifica sus esfuerzos para establecerse como una superpotencia en el escenario mundial, se ha centrado en ampliar su presencia económica en el mundo en desarrollo, incluyendo América Latina.

Se presta mucha atención a los proyectos de ayuda y desarrollo de China, en gran parte debido a la promesa del presidente chino Xi Jinping de destinar US$250 mil millones en inversión directa a la región para 2019.

Sin embargo, un análisis de los datos brutos del comercio entre los años 2005 y 2015 revela que la naturaleza meteórica del aumento de la influencia china en occidente había comenzado mucho antes de que los proyectos de desarrollo llamativos (y dudosamente viables) atrajeran la atención del público.

Exportaciones e importaciones. En siete países latinoamericanos, China ha superado a Estados Unidos como el principal destino de las exportaciones. Y en cinco de esos países -Brasil, Chile, Cuba, Perú y Uruguay- China es ahora el mayor mercado de exportación.

Se trata de un cambio drástico y rápido en el panorama económico de la región. En 2005, ningún país latinoamericano consideró a China como su principal socio exportador. En total, China se encuentra entre los cinco principales mercados de exportación de doce países latinoamericanos, frente a seis en 2005.

Mientras que la aparición de China como un importante socio exportador se concentra en gran parte entre las mayores economías latinoamericanas, la creciente presencia de China como exportador de la región también ha crecido. En 2005, ningún país latinoamericano consideraba a China como su principal socio importador. China está ahora entre los cinco principales socios de importación de los veinte países latinoamericanos, frente a diecisiete en 2005.

Ocho países latinoamericanos ahora importan más de China que de los Estados Unidos. Y seis de esos países -Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Perú y Uruguay- importan ahora más de China que de cualquier otro país.

¿Qué pasó con el libre comercio? Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio con Chile, Colombia, República Dominicana, México, Perú y Centroamérica, pero China todavía ha logrado establecerse como una importante presencia económica en estos países.

A pesar de la falta de restricciones y de la expectativa de que los flujos comerciales saltaran dramáticamente entre Estados Unidos y sus vecinos del sur, China ha desplazado a Estados Unidos (en Chile y Perú) o comenzó a plantear una amenaza a su dominación económica (en México, Centroamérica , Y el Caribe).

La decisión del Presidente Trump de retirarse de la Asociación Transpacífica envía una señal adicional a América Latina de que Estados Unidos está retrocediendo de la escena mundial. La puerta está abierta a China y otras potencias emergentes para llenar el vacío y convertirse en el nuevo poder económico hegemónico en la región.

La evidencia del abrazo latinoamericano del mercado global se extiende más allá de las interacciones comerciales de la región con China. Aunque los Estados Unidos continúan ejerciendo una gran influencia económica en todo el Hemisferio Occidental, los países además de China -en gran parte también de Asia- han tratado de aumentar su presencia en la región en la última década.

El paisaje cambiante se evidencia por el aumento de la presencia asiática en las importaciones de América Latina. El porcentaje de importaciones procedentes de Asia aumentó de un promedio latinoamericano de 19,8% en 2005 a 29,22% en 2015.

Además del aumento significativo de la presencia china en los mercados de importación latinoamericanos, Japón, Corea del Sur e India se han convertido en socios para la región. El mercado de exportación de América Latina también ha cambiado para reflejar el cambiante panorama del comercio mundial.

El porcentaje de exportaciones que salieron del Hemisferio Occidental aumentó de un promedio regional de 30% en 2005 a 39% en 2015, con un crecimiento particularmente notable de Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela. Los beneficiarios más comunes de este cambio son China, Alemania, Holanda y Japón.

A medida que América Latina aprende a adaptarse a una economía mundial cada vez más globalizada e interconectada, los gobiernos de la región también deben aceptar la realidad de un papel de Estados Unidos en las relaciones económicas y políticas hemisféricas. Los cambios en el comercio latinoamericano a lo largo de la última década indican que los países latinoamericanos han anticipado y están preparados para enfrentar la nueva realidad.

¿Como región, América Latina sigue siendo un actor relativamente menor en el comercio mundial? Si las asociaciones regionales, como la incipiente Alianza del Pacífico entre Chile, Perú, Colombia y México, pueden coordinar mejor las agendas comerciales, ¿la región -o al menos algunos países- estará mejor posicionada para aprovechar el comercio global y la creciente importancia de los mercados asiáticos? Si se gestiona correctamente, ¿la integración comercial intrarregional ayudará a sostener el crecimiento y aprovechar las ventajas del reequilibrio económico mundial, incluso sin los Estados Unidos? 

Todas esas son preguntas que aún deben responderse con el tiempo.

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