Innovación del sector agroalimentario une a China y Chile

Jueves, 22/08/2019
Agencia Xinhua foto INIA

Obtención de pigmentos naturales, la innovación en la postcosecha y los estudios en la sanidad vegetal son parte de los avances chilenos que conoció ayer una delegación de la Academia China de Ciencias Agrícolas (CAAS, por sus siglas en inglés) tras recorrer los laboratorios del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Platina, en Santiago.

La comitiva fue encabezada por el director general del Instituto de Vegetales y Flores (IVF) de la Academia de Ciencias Agrícolas de China (CAAS), el profesor Zhang Youjun.

En la visita, la delegación china observó como los científicos chilenos están obteniendo pigmentos naturales competitivos a partir de materia prima local como la patata y la betarraga.

Esto permite mejorar la sustentabilidad de la industria de colorantes naturales en Chile para el uso en la industria alimentaria.

La investigadora a cargo, María Teresa Pino, comentó que extraer colorantes naturales no solo le otorga color al alimento, sino también las propiedades nutricionales.

Asimismo, conocieron los adelantos en la postcosecha, que es el proceso que se encarga de mantener la calidad de la fruta, luego de ser cosechada, hasta que llegue al consumidor.

En la Unidad de Postcosecha de INIA estudian, principalmente arándanos, paltas, uva de mesa, cereza, entre otras especies, todas muy solicitadas en el extranjero y que lideran las ventas en China.

Según datos del INIA, el 80% de la producción agrícola chileno se exporta a otros países alrededor de todo el mundo, por lo que este centro constantemente estudia nuevas tecnologías que permitan a las frutas y verduras conservar su frescura y llegar en perfectas condiciones a destinos cada vez más lejanos, como Asia.

Esto lo logran tras analizar la fisiología de la planta y la fruta, cuando se examina su comportamiento a bajas temperaturas y la respuesta ante el uso de tecnologías complementarias.

El investigador Nilo Mejía explicó que desarrollan predictores para hortofrutícolas, una herramienta de tomas de decisiones, que permite saber en qué momento se va a cosechar la fruta o en qué instante se puede sacar del frío para exportarla, entre otras funciones.

“Cada cultivo, incluso cada variedad tiene su problemática, su atributo. Puede que haya variedades que tengan una excelente vida postcosecha y otra pésima vida postcosecha. Eso tiene que ver con su genética, pero independientemente con su genética está su tratamiento y el uso de tecnología con los predictores. Cada especie tiene uno”, detalló Mejía.

Zhang Youjun señaló a Xinhua que “estoy impresionado por la aplicación de últimas tecnologías en la transformación de las características de las frutas como cereza, la examinación de seguridad y calidad de los productos agrícolas”.

El académico chino también destacó las evaluaciones de riesgos de los productos agrícolas y los trabajos básicos para sostener la industria agroalimentaria.

“Algunas tecnologías que he visitado aquí alcanzan el nivel más avanzado del mundo”, recalcó

En 2016 se adoptó un acuerdo de cooperación agrícola bilateral entre los gobiernos de Chile, a través del Ministerio de Agricultura, y China, que tiene como contrapartes al INIA y CAAS.

Sobre este acuerdo, Zhang Youjun abundó que “hemos discutido el progreso de nuestro proyecto y cómo vamos a impulsarlo rápidamente”.

El director general de IVF-CAAS fue acompañado por el investigador del mismo centro, Shang Qingmao, y los profesores asociados Yan Shupeng y Li Lei.

El encargado de la unidad de Cooperación Internacional de INIA, Emilio Ruz, comentó a Xinhua que el fundamento para crear este instituto, que nació en 1964, fue ayudar a Chile a aumentar la producción agrícola en los años sesenta, cuando el país importaba la mayoría de sus alimentos.

El centro tras conseguir este objetivo, en unos 30 años, se especializó en el mejoramiento genético, es decir, en generar nuevas especies y variedades adaptadas a las condiciones del país.

“Gran impulso tuvo el manejo agronómico de los cultivos con fertilización, riego, control de maleza, control de enfermedades, y un fuerte programa de transferencia de tecnologías para que la información que se generaba en el instituto pudiera expandirse y aplicarse en todo el territorio”, agregó el también director de INIA La Platina.

En la actualidad, Chile es el país con la mayor cantidad de acuerdos económicos con otros países en el mundo, lo que permite llevar sus productos a distintas fronteras, incluida China.

“En esta nueva fase, el instituto nuevamente tuvo que hacer otro cambio, que fue entrar con investigaciones mucho más especializadas para los productos de importación”, comentó.

El Instituto tuvo que desarrollar los laboratorios de biotecnología y entrar con un trabajo “mucho más especializado y con un modelo de financiamiento que lo vincula mucho al sector privado, a la industria”.

“Gran parte de la investigación que desarrolla el instituto está fuertemente priorizada por necesidades de la industria que también contribuye con cierto financiamiento”, dijo.

Destacó en esta área lo que realizan en sanidad vegetal, porque “hoy día cada vez los consumidores exigen productos más limpios, más inocuos, con menos pesticidas, esa es otra área fundamental para la agricultura moderna que tenemos hoy”.

En noviembre del año pasado, la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile AG (Asoex) informó que las exportaciones de frutas chilenas alcanzaron las 2.781.092 toneladas al cierre de la campaña 2017-2018, un 6,7 por ciento más que en la temporada anterior y una cifra récord impulsada por las ventas a China.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es una corporación de derecho privado, sin fines de lucro, vinculada al Ministerio de Agricultura de Chile.

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