Singapurense Thunes se expande en Latinoamérica

Miércoles, 22/09/2021
Gwendolyn Ledger

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido un cambio en los ejes de compra de la población, donde el e-commerce –tanto local como global– salió fortalecido.

Un reciente reporte de Euromonitor International destaca que se espera que las ventas de comercio electrónico de Asia Pacífico casi se dupliquen para 2025, alcanzando los US$ 2 billones, según la empresa de investigación de mercado global.

Parte de ese despegue de gigantes asiáticos como Alibaba o JD.com proviene de compradores de América Latina, que miran cada vez más hacia naciones de Asia.

La misma tendencia detectó Thunes, una fintech global con sede en Singapur que partió hace cinco años, a partir de la compañía TransferTo, especializándose en pagos transfronterizos.

“Latinoamérica en sí misma se ha vuelto relevante como mercado, y hay flujos [de dinero] ahora que vienen de China o de Asia hacia Latinoamérica y viceversa, que están transformando a la región, que era tradicionalmente  receptora de pagos y remesas desde y hacia de Estados Unidos.  Por la misma razón (…) fortalecer nuestra red acá es muy relevante” dice a AsiaLink Tamer El-Emary, chief operating officer (COO) de Thunes.

La firma se enfoca en facilitar el servicio business to business (B2B) de pagos transfronterizos (CBP, por sus siglas en inglés) para otras empresas y sus clientes, aunque también es capaz de procesar pagos business to consumer (B2C) y consumer to consumer (C2C). “Somos el proveedor del servicio, mediante la red global que hemos construido. Hoy tenemos la posibilidad de proveer estos servicios en 110 países y manejando 60 monedas. Con nuestra red hemos desarrollado ‘rieles de última milla’ en mercados emergentes en particular”, agrega El-Emary.

El sustento detrás es simple. Con o sin pandemia, los flujos transfronterizos siguen aumentando, al tiempo que la cantidad de población desbancarizada en la región sigue siendo alta. Y, como toda fintech, han visto que la oportunidad está en permitir a esa parte desatendida de la población acceso a pagos, mediante e-wallets, pagos móviles y otros servicios que son fácilmente realizables desde un smartphone.

Solo que Thunes enfatiza que su cliente directo son las instituciones que facilitan estos pagos y que su rol es construir una red global con la infraestructura confiable y segura que lo posibilite.

“Eso es una inversión muy grande y que toma tiempo. No es como que te levantas un día y dices ‘quiero entrar en el mundo de los pagos transfronterizos y construir una red global’. No es que sea imposible, sino que toma tiempo y [nosotros] ya hemos hecho esas inversiones, ya hemos construido esa ‘última milla’.

Muchos países usan diversos servicios financieros y hay muchos sistemas de pago locales como e-wallets, o mobile money accounts y han creado un ecosistema fragmentado entre mercados domésticos e internacionales que, desde un punto de vista de conectividad, están muy fragmentados.

Aunque El-Emary reconoce que existe el sistema SWIFT- que es la forma en la que se puede identificar a un banco cuando se hace una transferencia de dinero a otra cuenta, especialmente del extranjero- a su juicio falta una infraestructura confiable, rápida y segura. Y recalca que Thunes empezó a construir esta red, para interconectar a todos estos jugadores.

“Nuestra misión es construir una red de pagos más grande y mejor, interconectando instituciones financieras para que un actor de pagos (payment player) transfiera dinero entre países instantáneamente y sin necesidad de incontables integraciones en múltiples sistemas. Estamos instalando los rieles que podrán hacer que los CBP ocurran rápido y transparentemente con una tarifa costo eficiente”, aclara.

El objetivo de Thunes hoy son las transacciones transfronterizas de menos de US$ 20.000, montos que para los bancos son chicos, “pero donde una red como la nuestra es realmente interesante y efectiva”, agrega.

La estimación de la fintech es que el valor total de los pagos transfronterizos globales es hoy cercano a los US$ 60 billones y Thunes apunta a cubrir a la cuarta parte de esto: “esto nos da un mercado potencial de US$ 13-14 billones”, destaca El Emary.  

“Es un mercado masivo y está operando actualmente sobre la base de una infraestructura rota...y nosotros vamos detrás de ellos. Nuestro foco de mercado, y la gran meta es básicamente reemplazar la red de bancos actual que tiene casi 100 años y no está hecha para transacciones de menos de US$ 20.000”, sentencia.

FAVORABLE FUTURO FINTECH

Las fintechs han pasado de la disrupción a la madurez para convertirse en actores serios y en expansión, que están adquiriendo millones de clientes y se dirigen hacia la rentabilidad, según el World Retail Banking Report de 2019.

A partir de 2018, el sector –especialmente en el continente americano– ha tenido un crecimiento sostenido. “Actualmente existen más de 170 empresas fintech en Chile y al final de 2022 se espera llegar a más de 300. Según el estudio Fintech Radar Chile, el ecosistema fintech en Chile crece a un ritmo del 38% anual”, dice a AsiaLink Ángel Sierra, director ejecutivo de FinteChile, la agruación gremial de estas entidades en Chile.

Las razones identificadas para este éxito fintech, desde la perspectiva de los clientes, se explican por los bajos costos (70%) facilidad de uso (68%), rapidez del servicio (54%), mejores características (39%) y el deseo de obtener productos personalizados (39%), de acuerdo con el análisis de servicios financieros de Capgemini, en 2019.

En este sentido, la irrupción de la pandemia no solo se convirtió en una oportunidad de crecimiento para estas empresas, sino que también estas cumplieron un rol fundamental al lograr la continuidad de los servicios financieros en momentos clave de la crisis sanitaria, afirma la asociación Fintechile.

En este escenario, compañías globales están invirtiendo, cada vez más, en esta industria, “inclusive el sector más tradicional de la banca está ingresando al negocio […] vemos un gran interés en el mercado interno por el desarrollo fintech, donde el último informe Radar Fintech reveló que el 72% de estas empresas se encuentran en proceso para su expansión y crecimiento regional”, asegura Sierra.

De acuerdo con un reporte de EY de febrero de este año, en el subsector de los pagos transfronterizos, el tamaño del mercado asegura ser más que atractivo para los nuevos participantes, con un flujo total que está creciendo alrededor de 5% (CAGR) por año. Pero, en comparación, los cálculos de Thunes son conservadores, porque la estimación de EY supera los US$ 156 billones para 2022.

Y dentro de este total, las transacciones de empresa a empresa (o B2B) constituyen la mayor parte, con US$ 150 billones.

Junto a eso, está el valor agregado que aporta la agilidad con la que una fintech realiza la operación y los menores costos asociados para el emisor y receptor del pago.

“La diferencia entre una solución tradicional en pagos internacionales versus soluciones escale up puede ser cinco veces más conveniente, en términos de costo total para los usuarios y empresas que usan este tipo de servicio. Es un beneficio gigantesco en términos económicos, pero también en términos de rapidez, de enriquecimiento de data, por la información que puedo recopilar, analizar y sacarle beneficio comercial también […] para los mismos usuarios, que después se van a beneficiar con un mejor análisis de información para proveerles mejores servicios”, explica a AsiaLink Carlos Oviedo, gerente de banca digital e innovación, y Head Fintech Integration en Everis.

Estos alentadores números podrían explicar en parte que la firma singapurense haya experimentado un crecimiento del 100% año con año y sus expectativas dentro de los próximos tres años sean crecer otro 100%, según el COO de Thunes.

La firma reconoce una política de inversión continua, la que ha sido alimentada por un par de rondas de financiamiento de US$ 10 millones en 2019 y otra de US$ 60 millones en 2020. Pero luego la firma de venture capital y private equity estadounidense Insight Partners aportó otros US$ 60 millones este año, en lo que Thunes ha calificado como una atípica ronda B plus. 

RELEVANCIA LATINOAMERICANA

Una inversión, acompañada de apoyo técnico y logístico, que usarán para acelerar su presencia en Latinoamérica, donde identifican dos tipos o capas de oportunidades.

La primera sigue siendo la relación de la región con los Estados Unidos, que sigue siendo un fuerte motor de crecimiento para muchas compañías, “y con el foco de pagos transfronterizos hay un gran vínculo y hay una necesidad de que tengamos el tipo de red apropiada y partners para recibir dinero de mercados claves de Latinoamérica y El Caribe, para atender la demanda”, dice Tamer El-Emary.

La segunda razón es que “el comercio ha crecido inmensamente entre países de Latinoamérica y Asia, principalmente Brasil y México con China”, agrega Gabriel Carvajalino, VP Network Development en Thunes, basado en Colombia.

 De acuerdo con El-Emary, hay compañías creciendo en Latinoamérica “que están buscando enviar dinero fuera, que compran bienes, representan a marketplaces, son empresas e individuos que buscan las mejores formas de enviar dinero fuera de la región y nosotros estamos en posición de servirlos con nuestra red global, así que tenemos que enfocarnos en expandir la red y también en adquirir y atraer los clientes en la región para que quiera usarnos en todo el mundo”.

La fintech ya se encuentra presente en 12 países de Latinoamérica, pero quiere ampliar su presencia y relaciones en la región, extendiéndose a 18 o 20 países del continente para 2022.

Latinoamérica es la última región a la que Thunes llega, tras haber crecido en Asia, África y Europa. “Creo que llegamos en un momento súper bueno, porque estamos viendo todo este crecimiento en herramientas y empresas fintech y distintos métodos de pago; y la idea es capitalizar eso y ofrecer pagos dentro Latinoamérica pero también ofrecer la posibilidad de enviar pagos desde Latinoamérica a otras partes del mundo”, concluye Carvajalino.

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