¿Cuáles son las economías de Asia Pacífico con mejores y peores perspectivas de recuperación económica en 2021?

Viernes, 09/04/2021
Gwendolyn Ledger

Sabemos a estas alturas que China fue uno de los pocos países del globo –y la única potencia– que tuvo un crecimiento positivo durante 2020, a pesar de que la pandemia afectó significativamente a su economía.

Pero los efectos del SARS-COV2, si bien golpearon fuertemente al continente asiático, también fueron dispares por país, y hubo economías que han quedado bastante bien posicionadas para retomar la senda de la recuperación, como Japón, Vietnam, Corea del Sur, Taiwán o Singapur, que se están levantando más rápido que países de Europa o Latinoamérica.

¿Cuáles son las perspectivas, como bloque y de forma individual? ¿Cuál nación sale mejor y peor parada?

En general, y de acuerdo con el análisis de Steven Cochrane, de Moody’s Analytics, “gran parte de la región asiática habrá recuperado toda su producción perdida para fines de 2021, principalmente debido al comercio. Solamente India y Filipinas tendrán más dificultades para revertir los daños generados a su macroeconomía, pero la ansiada reactivación llegaría para fines de 2022”, explica.

De hecho, India fue la más afectada en 2020, ya que su economía se contrajo casi un 25% en la primera mitad del año, indica el reporte de Moody’s. Recién a fines de febrero de este año se supo que el PIB del último trimestre del año 2020 la cifra había subido a 0,4% respecto del mismo período de 2019, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas.
 
“La economía regresó a niveles prepandémicos”, indicó un comunicado del ministerio de Hacienda, que agregó que la recuperación en producción y construcción auguraban un crecimiento para 2021/22, aunque se reconoció que el país aún no superaba “el peligro de la pandemia”.

Moodýs destaca en el informe que Filipinas y Malasia se contrajeron entre un 15% y un 20%, respectivamente durante el año pasado.

En Filipinas la economía fue impulsada durante el último trimestre por un mayor gasto fiscal, pero de todos modos el PIB se redujo en 8,3% en esos últimos meses de 2020, indicó su agencia de estadísticas.

Para Malasia, en tanto, Capital Economics declaró que espera un crecimiento del 7% en su PIB este año.

“Avanzado 2021 el crecimiento se recuperará, apoyado por el aumento de la demanda global y la normalización de la actividad económica interna”, afirmó a fines de febrero la gobernadora del Banco Central de Malasia (BNM) Nor Shamsiah Mohd Yunus.

Esto se ratificó terminado marzo cuando las exportaciones malasias de febrero de electrónica y commodities subieron un 17,6%.

Por otro lado, Vietnam, Taiwán, Corea y Hong Kong tuvieron reducciones de sus PIBS de 5% o menos, durante 2020. Especialmente, en el caso de las economías de Taiwán y Vietnam, estas nunca cerraron, y dado que su comercio de exportación está estrechamente vinculado a la economía de China, que se recuperó rápidamente, tuvieron un mejor año que sus pares.

En Taiwán, el PIB para 2020 se estimó en marzo de este año en 3,11%, superando una previsión anterior del 2,98%, publicada en enero. Para este 2021, las autoridades revelaron que había elevado el pronóstico de crecimiento del PIB a 4,64%. Una mejora de 0,81 puntos porcentuales con respecto a la estimación anterior de 3,83% realizada en noviembre.

En tanto que en Vietnam, cuya economía se expandió solo 2,91% el año pasado, luego de registrar crecimientos de 7% en 2018 y 2019, según la Oficina de Estadísticas (GSO) tiene como meta este año crecer en 6,5% y puede que no sea irreal, ya que las reciente cifras de su PIB en el primer trimestre 2021 alcanzaron 4,48%, año con año.

El punto débil de la reactivación en estas naciones será el sector turismo que, probablemente, no se acelerará de manera significativa hasta que gran parte de la población mundial esté vacunada contra el COVID-19.

DEMANDA DE BIENES Y POLÍTICAS DE ESTÍMULO

En general, la evaluación de Moody´s Analytics es que, a pesar de los riesgos, la región Asia Pacífico está preparada para recuperarse de manera más fuerte en 2021 que gran parte del resto del mundo debido a cinco razones.

Primero, en gran medida han contenido la pandemia de coronavirus y la mayoría de los países de la región ha demostrado la voluntad y la capacidad de limitar los nuevos clústeres (infecciosos) a medida que han surgido.

China, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia y Singapur se destacan con las políticas de contención más efectivas y consistentes.

Singapur, un hub de transporte, logístico y de viajes, mantiene la situación de COVID-19 bajo control, con pocos casos locales y comenzó tempranamente su programa de vacunación para los 5,5 millones de personas que viven en la ciudad-Estado.  Sin embargo, sus posibilidades de reapertura se han ralentizado este año, debido a la situación global de Asia de nuevos contagios y la existencia de cepas más virulentas.

“La Economía de Singapur verá una recuperación gradual en 2021, con el PIB regresando a niveles prepandémicos solo en la segunda mitad del año”, dijo Gabrel Lim, el ministro de Comercio a mediados de febrero.

El punto discordante es que India e Indonesia siguen luchando con un recuento diario alto en casos que va en aumento. Tan solo en India se registran 100.000 casos nuevos a diario, en promedio, y totalizan 13 millones de enfermos por COVID-19. Mientras que Indonesia tiene 1,5 millones de casos y más de 40.000 muertes.

El segundo factor que destaca la firma de análisis Moody’s es la relevancia de las cadenas de suministro y de fabricación de la región que, en general, están impulsando el repunte económico de la demanda de bienes relacionados con la recuperación de la pandemia: Asia es donde se elaboran, ensamblan y envían al resto del orbe las computadoras, teléfonos móviles, sistemas de TI, productos farmacéuticos y equipos de protección personal, además de bienes de consumo duraderos como automóviles y electrodomésticos.

“Los fabricantes han estado expandiendo la producción y las exportaciones de manera constante desde mediados de año, y las cadenas de suministro vinculadas en gran parte de la región han elevado las exportaciones en general”, recalca Cochrane.

Corea del Sur, por ejemplo, registró un incremento del 16,7% en sus exportaciones globales durante febrero, en comparación al año previo. Su ministerio de Economía y Finanzas detalló que las exportaciones a China −el principal socio comercial del país− subieron 32,7% y las destinadas a Estados Unidos ascendieron en 14%, lo que les hace estimar que su economía se encuentra en camino de una ligera recuperación.

En el caso de Vietnam, la nación recibió US$ 4.100 millones en Inversión Extranjera Directa (IED) el primer trimestre de este año, lo que es un aumento del 6,5% respecto de 2020.

El tercer factor relevante es que las políticas de estímulo y apoyo siguen siendo constantes, y seguramente lo serán durante todo 2021. Todos los bancos centrales de la región bajaron rápidamente sus tasas de interés casi a cero, o hasta mínimos históricos en 2020, cuando la pandemia se hizo evidente.

Naciones como Malasia, Singapur, Japón y Tailandia se destacaron en términos de la cantidad de estímulo fiscal y la naturaleza focalizada de sus planes de gasto hacia pagos directos a los hogares, apoyo a las industrias pequeñas y medianas y asistencia extendida a industrias como los viajes y el turismo.

El Banco Central de Malasia bajó su tasa de política monetaria en enero pasado a un récord de 1,75%, para estimular la economía.

En febrero, Japón aprobó un plan de aceleración de estímulo adicional de US$ 708.000 millones para 2021, que incluirá programas de subsidios y apoyo corporativo, así como gastos en innovación digital y reducción de emisiones de carbono.

A pesar de ello, en febrero el gobierno japonés recortó sus previsiones sobre la economía, ya que la prolongación del estado de emergencia para frenar las infecciones por coronavirus ha afectado al gasto de los consumidores.

Los analistas prevén que la tercera economía del mundo se contraiga en el trimestre en curso, por las nuevas restricciones impuestas en enero para contener la pandemia, que perjudican a las empresas y al gasto de los hogares. El Gobierno estima que la economía se expandirá un 4,0% en el próximo año fiscal que comienza en abril, tras una caída prevista del 5,2% en el actual año fiscal hasta marzo.

En este escenario, nuevamente Moody’s considera que India y Filipinas son las naciones menos comprometidas con el estímulo fiscal, a pesar de que fueron las dos economías más afectadas por COVID-19 y sus posteriores políticas de cuarentena prolongadas y estrictas.

A mediados de marzo de este año, el Banco Central Filipino (BSP) mantuvo la tasa de interés en un récord de 2%, pero las reglas de confinamiento impuestas por el gobierno limitan la capacidad del BSP de proveer un nuevo estímulo a la economía, mientras que la inflación de febrero fue superior al 4% por 26vo mes consecutivo.

“La economía sigue necesitando de mayor apoyo. Un resurgimiento en los contagios va a retrasar la recuperación”, informó Capital Economics.

Por su parte India reconoció que, debido a la preocupación por aumentar el déficit en el presupuesto, su estímulo para combatir la pandemia había sido más modesto que otras naciones desarrolladas, aunque su ministra de Hacienda Nirmala Sitharaman sugirió, a fines de diciembre, que el gobierno debería gastar más para impulsar el crecimiento.

China, por otro lado, continuará con cierto estímulo fiscal, pero ya se sabe que cambiará su enfoque de las industrias manufactureras a ampliar su red de seguridad social y apuntalar la demanda interna.

El cuarto punto en la recuperación se vincula con la capacidad y rapidez del proceso de vacunación; la mayoría de los países más grandes de Asia-Pacífico (APAC) han asegurado dosis suficientes en este momento para vacunar aproximadamente al 75% de sus poblaciones.

“La amplia capacidad de producción farmacéutica de la India y la capacidad de investigación y desarrollo de China garantizan que estos grandes países tengan un suministro amplio y oportuno”, detalla el análisis de Cochrane.

Mientras China ya ha inmunizado a 170 millones de ciudadanos, mientras ha exportado a cientos de países sus vacunas, India, que es el mayor productor de vacunas del mundo y ha enviado su producción a distintos países, está pasando por una escasez doméstica de dosis, aun entre los grupos considerados prioritarios, como los mayores de 45 años y el personal médico.

Solo esta semana, centros de vacunación en los estados de Mahrastra y Odisha habían cerrado por falta de suministros.

Hasta el momento, el país comandado por Narendra Modi ha administrado 92 millones de dosis –a razón de 4 millones por día y con 43 millones más en stock− ubicándose por detrás solo de Estados Unidos y China, pero con una cifra muy baja cuando se analiza per cápita.

De acuerdo con Moody’s, en todo caso los mayores riesgos son para los países más pequeños del sudeste asiático, como Laos, Camboya y Myanmar –hoy azotado por un clima interno de total inestabilidad debido al Golpe de Estado del 1 de febrero– que tendrán que depender de los suministros de vacunas de la organización de distribución sin fines de lucro COVAX financiada por la Organización Mundial de la Salud, fundaciones privadas y donaciones de países.

Por otra parte, uno de los mayores riesgos que la firma de análisis identifica para el corto plazo tiene que ver con la dificultad para contener segundas y terceras olas de contagios de coronavirus en la región y, de manera similar, cierres económicos mucho más estrictos en Europa y América del Norte, que van a frenar el repunte de la demanda mundial de bienes.

EL FACTOR BIDEN

El quinto y último factor que Moody’s Analytics propone como fortaleza en Asia para 2021 es el cambio en la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden.

Según la firma, el proceso será lento, ya que la nueva administración de Estados Unidos tendrá que equilibrar muchas prioridades nacionales, una de las cuales es la pandemia que aún no se controla en Estados Unidos, y un enfoque cauteloso y multilateral de las negociaciones comerciales llevará tiempo para generar resultados.

Y aunque la guerra comercial probablemente se aliviará en los próximos años, existe la posibilidad de que los conflictos comerciales simplemente se reconfiguren dentro de la región. El reciente aumento de los aranceles impuestos por China sobre los productos básicos y el vino importados de Australia, por ejemplo, es un indicativo de que los aranceles pueden seguir desempeñando un papel importante en las negociaciones internacionales.

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