Así es como China quiere derrocar a Silicon Valley

Martes, 05/03/2019
World Economic Forum

El delta del río Perla de China es el sitio de la urbanización más dramática de la historia de la humanidad. El área es hogar de casi 70 millones de personas. Contribuye con una octava parte del PIB de China, con una economía que vale US$1.500 millones, más o menos igual que Australia y España, y casi tan grande como Rusia y Corea del Sur.

Ahora el gobierno chino ha delineado sus planes para unir lo que llama el Gran Área de la Bahía en una megalópolis gigante, y transformarlo en un centro de alta tecnología que podría rivalizar con el Silicon Valley de California y la Bahía de Tokio en Japón.

El área de Greater Bay abarca Hong Kong y Macao, junto con nueve ciudades en la provincia de Guangdong: Guangzhou, Shenzhen, Zhuhai, Zhongshan, Jiangmen, Zhaoqing, Foshan, Dongguan y Huizhou.

Bajo un plan general que mira hacia 2035, se coordinará el desarrollo en las 11 ciudades, con cuatro centros centrales destinados a promover el crecimiento de industrias particulares:

Hong Kong buscará mejorar su posición como centro de finanzas internacionales, así como centrarse en el comercio, la navegación y los viajes aéreos.

Macao utilizará sus casinos, hoteles y restaurantes para convertirse en un destino turístico internacional, y utilizará su herencia colonial para expandir el comercio con el mundo de habla portuguesa.

Se espera que Shenzhen, que ya es una zona económica especial que alberga gigantes tecnológicos como Huawei, Tencent y ZTE, se base en su reputación como la ciudad más innovadora de China.

Y Guangzhou, que ya es la capital provincial de Guangdong, consolidará su posición como centro administrativo.

El Gran Área de la Bahía cuenta con una impresionante base de fabricación, particularmente en la central eléctrica de Dongguan, una ciudad a veces llamada "la fábrica del mundo", que produce una quinta parte de los teléfonos inteligentes del mundo y una décima parte de los zapatos del mundo. También es el hogar de tres de los cinco puertos más ocupados de China, y eclipsaría a Japón como el cuarto mayor exportador del mundo.

Se han gastado miles de millones de dólares en mejorar los enlaces de transporte e infraestructura entre las ciudades. El año pasado se inauguró el puente marítimo más largo del mundo que une a Hong Kong, Zhuhai y Macao: una hazaña de ingeniería de $ 15 mil millones, que reduce el tiempo que lleva viajar a través de la desembocadura del río Pearl hasta menos de una hora.

Hong Kong ahora también está conectado a la red ferroviaria de alta velocidad de 25.000 km de China, lo que permite a los pasajeros ir directamente desde Kowloon a Guangdong en tan solo 47 minutos.

Pero aunque la región tiene todos los ingredientes necesarios para el éxito, existen nuevos obstáculos que el nuevo plan está tratando de superar.

Lo más inmediato es el hecho de que la región se divide en tres jurisdicciones administrativas distintas, cada una con diferentes sistemas legales, monedas y reglas que rigen la residencia y la inmigración. Hong Kong y Macao son regiones administrativas especiales con gobiernos en gran parte autónomos de Beijing en muchos temas, que operan bajo la política de "un país, dos sistemas".

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