China y América Latina, del comercio de materias primas a la tecnología de punta

Jueves, 25/07/2019
Xinhua

La Copa América de fútbol, celebrada recientemente en Brasil, es uno de los acontecimientos deportivos con más solera del continente. En esta edición, los árbitros pudieron valerse del sistema VAR  para revisar las jugadas polémicas. Se trata de una tecnología muy precisa que suministró en esta ocasión la empresa china TLC.

Más al norte, en Cuba, el tren entre La Habana y Holguín volvió a circular la semana pasada, tras 14 años de paréntesis. La locomotora era de fabricación china.

Estos dos ejemplos dan cuenta del cambio en las relaciones comerciales entre el país asiático y América Latina y el Caribe, que han superado una fase de complementariedad innata, pero estática, para adentrarse en otra más proactiva.

En este avance ha tenido un papel importante la llamada comunidad de destino común entre China y América Latina, propuesta por el primero en 2014 y que ha supuesto un estrechamiento de los lazos y un aumento de las oportunidades.

La fuerza y la gran diversidad de la producción manufacturera, las tecnologías avanzadas, el ingente potencial  de desarrollo y las políticas preferenciales que facilitan el comercio exterior han convertido a China en un destino muy atractivo para los empresarios de la región.

Jefferson Felipe Patiño Esquivel llegó a China desde Colombia en 2007 con 17 años cumplidos y un conocimiento del país que se limitaba a unas pocas películas de artes marciales. Hoy, los zapatos que diseña se cosen en China y se envían a través del Pacífico a América Latina, donde su marca "Last Kings" es cada vez más popular entre los jóvenes. "China ofrece una amplia gama de beneficios para los empresarios extranjeros", asegura.

El pekinés Nico Ma escribe de gastronomía en su cuenta de Weibo (el equivalente chino a Twitter), donde comparte recetas caseras y da clases de cocina en directo.

Ma señala que los productos latinoamericanos de calidad son más y más codiciados por los consumidores chinos, especialmente aquellos que compran por Internet, generalmente jóvenes. Él mismo conoce la uva malbec de Argentina, el salmón chileno, los aguacates de México y Perú y muchas otras viandas del continente, antaño tan lejano. 

"Al tiempo que la economía de China atraviesa una reforma estructural por el lado de la oferta, América Latina busca una transformación económica aumentando la demanda de inversión tanto en 'hardware' (en las industrias de la energía e infraestructuras) como en 'software' (las telecomunicaciones o la tecnología informática), además de su necesidad de mejoras industriales", analiza Yue Yunxia, economista del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China.

La reforma de China lleva a sus inversionistas y capital riesgo al extranjero en busca de nuevos territorios, mientras que América Latina recibe gustosa la inversión extranjera para estimular su propio desarrollo. Yue se muestra convencida de que el potencial de profundizar en la cooperación es considerable y debe explorarse.

América Latina y el Caribe son hoy el segundo destino más atractivo para la inversión directa en el extranjero de China, solo después de la propia Asia.

Conforme con la reforma de China, la inversión china en el exterior se va diversificando a nuevos sectores, principalmente relacionados con los servicios financieros y el comercio, indica Yue.

Además, una gran proporción de la inversión china en el extranjero se dedica a la tecnología electrónica y los servicios de información, como el comercio electrónico y el análisis de datos. En el futuro, el comercio de datos e información también podría desempeñar un papel activo en las relaciones bilaterales, sostiene la especialista.

La industria manufacturera es otro sector que viene atrayendo mayores flujos de inversión de China, según un informe de la Red Académica de América Latina y del Caribe sobre China (Red ALC-China), un centro de estudios con sede en México.

Los cambios en la participación de los inversionistas chinos en el desarrollo de la región presentan oportunidades para América Latina que sus países han demorado en aprovechar, señala Enrique Dussel Peters, coordinador de la red.

La infraestructura es otro motor importante para la inversión en América Latina y el Caribe, y China podría servir como puerta en este sentido, apunta el académico argentino Javier Vadell, de la Red de Estudios Brasil-China (RB China).

"La inversión china tiene la ventaja de no imponer modelos económicos ni generar dependencia", subraya.

Por el momento, el comercio de materias primas sigue siendo el campo principal de cooperación bilateral, donde todavía hay potencial para explorar, apunta Yue. Hay que profundizar, integrarse y crear sinergias en la cadena de valor de las industrias interactivas de ambos lados y continuar levantando las barreras comercial, defiende.

China y Chile tienen vigente desde 2005 un tratado de libre comercio (TLC), reforzado en 2017 con una eliminación generalizada de aranceles. Uno de sus resultados más palpables ha sido el auge de la cereza.

Chile vendió en torno al 80% de sus exportaciones de cereza en 2018 a China, que a su vez importó el 90 por ciento del producto desde el país sudamericano. Además, las ventas de la fruta en China se multiplicaron por 32 durante la pasada Fiesta de la Primavera con respecto al mismo periodo del año pasado.

Este éxito ha llevado a Chile a intentar repetir la jugada con la pera, cuyo primer envío a China contó con el apoyo del ministro de Agricultura, Antonio Walker, que destacó su importancia en un país que emplea a 580.000 de sus 18 millones de habitantes en la industria frutícola.

"El Tratado de Libre Comercio es un instrumento vital para promover la cooperación bilateral", coincide Yue, que aboga porque se firmen otros nuevos (Perú y Costa Rica también lo han suscrito).

El colombiano Patiño está totalmente de acuerdo.

"Si Colombia pudiera alcanzar un TLC con China, nuestros productos podrían estar exentos del 35 al 48% de los aranceles, lo que nos ahorraría una gran carga y ayudaría a que el negocio creciera", apunta.

El empresario del zapato pudo registrar este año en China su marca, que espera sacar al marcado también en el país asiático.

Hasta el momento, no tiene dudas: "China es la tierra de sueño para todo hombre de negocios extranjero". 

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