¿Es China un buen pagador?

Lunes, 01/04/2019
America Economia

La economía china experimentó algunos desafíos en 2018.

La morosidad de los bonos corporativos en dólares estadounidenses se cuadruplicó, alcanzando un monto de US$16 mil millones, mientras que el número de casos de quiebra se resolvió a través de la Corte Suprema del La República Popular de China se disparó a 6.646, mostró un estudio de la consultora COFACE.

En este, se afirma que los esfuerzos de desapalancamiento llevaron a condiciones de liquidez más estrictas durante la primera mitad de 2018.

Esto coincidió con una escalada de las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China, que erosionó la confianza de los consumidores, dando como resultado un consumo interno más débil.

Como consecuencia de estas condiciones adversas, la mayoría de los encuestados cree que es poco probable que el crecimiento mejore en 2019 (59% frente a 33% hace un año). Este es el primer momento en que se registró este resultado desde que COFACE comenzó a realizar encuestas de pago en China en 2003.

Este contexto ha provocado presiones para las compañías chinas, que han recurrido a utilizar plazos de pago más largos para mantener el negocio.

Según nuestra encuesta de 1.500 empresas chinas, los plazos de pago promedio aumentaron a 86 días en 2018, en comparación con los 76 días de 2017 y en línea con una tendencia que comenzó en 2015, con los plazos más largos para
Los sectores de automoción y transporte, seguidos de la construcción y la energía.

Los retrasos en los pagos también se deterioraron en 2018: el 62% de las empresas experimentaron retrasos en los pagos en 2018, con un 40% que informó que registraron un aumento en 2018, muy superior al 29% registrado en 2017. De manera preocupante, la proporción de encuestados que experimentaron retrasos en los pagos ultra largos (más de 180 días) que excedieron el 2% de su facturación anual aumentó a 55% en 2018 desde 47% en 2017.

De acuerdo con la experiencia de Coface, el 80% de los retrasos de pago ultra largos nunca se pagan. Cuando constituyen más del 2% de la facturación anual, el flujo de efectivo de una empresa puede estar en riesgo.

Además, en el extremo de alto riesgo del espectro, la mayor proporción de encuestados que experimentaron retrasos en los pagos ultra largos que excedieron el 10% de sus volúmenes de negocios anuales fue en el sector de la construcción (28%), seguido por automotriz (27%) y TIC (25%). El sector farmacéutico registró la proporción más baja (7%), por delante del sector agroalimentario (12%).

Para agravar aún más las cuestiones, casi el 60% de los encuestados admitió utilizar los giros de aceptación bancaria y / o los giros de aceptación comercial en lugar de efectivo para pagos.

Estos representan riesgos de flujo de efectivo ocultos, que pueden resultar problemáticos a medida que el crecimiento continúe disminuyendo en 2019.

Puede acceder al estudio completo de COFACE acá.

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