India mira hacia América Latina

Viernes, 19/01/2018
Excélsior

India, con más de mil 300 millones de habitantes y una de las economías más grandes del mundo, tiene sus ojos puestos en América Latina.

El gobierno del primer ministro, Narendra Modi, se embarcó tras llegar al poder, en 2014, en una serie de reformas que buscan, entre o tras cosas, acrecentar sus vínculos con esta región del planeta.

Pero hablar de India es referirse a varios “mundos” dentro de un mismo país. India es mucho más que el majestuoso Taj Mahal o su muy famosa gastronomía. Tampoco es referirse solamente a su pobreza o a las desgracias ocurridas, que ocupan espacios en las secciones internacionales, en el segundo país más poblado del mundo, tan sólo detrás de China.

Esa nación asiática es un país que crece a pasos agigantados y sirve como referencia para mercados emergentes.

El Fondo Monetario Internacional prevé que en este año la expansión del Producto Interno Bruto será de 7,4%.

En India se hablan 22 idiomas oficiales y hay una gran diversidad de dialectos con los que te enfrentas apenas pisas el país.

“Hola, ¿de dónde eres?, quieres comer?”, pregunta, en inglés, Sukhwinder mientras en la calle prepara samosas (una especie de empanada triangular rellena de verduras o papas), todo esto en Colaba Causeway Market, uno de los mercados más populares de Bombay, que se ubica muy cerca de la Puerta de la India, un monumento en el paseo marítimo en la zona de Apollo Bunder, frente al Mar Arábigo.

“Hablo poco inglés, prefiero el hindi”... dice el vendedor, mientras sus amigos nos observan, se ríen y se comunican en otro idioma. “Asamés”, aclara uno de ellos, tras ofrecer de nuevo lo que parece un manjar para varios locales que abarrotan el puesto callejero.

Escenas como ésta se pueden encontrar frecuentemente en las calles de India, donde, al menos en Nueva Delhi y Bombay, apenas se puede circular, no importa el día o la hora.

Raveesh Kumar, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de India, confirma el interés que tiene su país en afianzar una sociedad con Latinoamérica y el Caribe.

“Queremos ser socios de América Latina y el Caribe por mucho tiempo”, asegura. A su lado, el encargado de los países de América Latina y el Caribe del mismo Ministerio, Ashok Das, explica a un grupo de periodistas latinoamericanos los planes de la administración.

Se esmera en tratar de demostrar que el “Make in India” está bien hecho y está tratando de llegar a todos los rincones del mundo.

“El gobierno se ha dado cuenta de que hay que tener un programa enfocado para cubrir la brecha entre el crecimiento económico y social”, aseveró.

El mismo Ministerio de Asuntos Exteriores admite que América Latina es un mercado potencial para nuevas inversiones y que la región recibe bien los productos de manufactura india, sin olvidar que esa nación se ha convertido en una potencia en la industria farmacéutica y que su desarrollo en altas tecnologías, así como su industria automotriz, ha captado la atención del mundo.

Un reporte publicado en Bloomberg señala que India parece estar próxima a desplazar a China. El informe explica que Pekín y en los llamados Tigres Asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán) la población tiende a envejecer, mientras que en India su población es joven.

La publicación detalla que la cantidad de personas mayores de 65 años en Asia aumentará de los 365 millones actuales a 500 millones en 2027, representando 60% de ese grupo a nivel global para 2030.

Por el contrario, India, con una fuerza de trabajo que aumentará de 885 millones de personas a mil millones de personas en los próximos 20 años, tiene la posibilidad de crecer y desarrollarse.

Según datos que ha revelado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),  los vínculos económicos entre India y la región aumentaron año tras año debido a que el crecimiento del comercio fue de 140% entre 2009 y 2014.

Uno de los puntos que Naciones Unidas destaca es que  no se debe perder de vista el reto de reducir la desigualdad, un problema que se puede sentir desde el primer momento que se llega a la capital de ese país y en un perímetro de apenas unos cuantos kilómetros: Hay dos mundos: la nueva y la vieja Delhi.

La primera es una imponente zona construida por los ingleses durante la colonia, con amplias avenidas arboladas. Es la zona residencial donde están asentadas la mayoría de las embajadas y los hoteles de lujo, donde por igual te encuentras un automóvil Audi o Mercedes-Benz, que una vaca circulando entre el tráfico de las principales avenidas, o simplemente tirada a medio camino; también te sorprenderás al toparte con algunos monos buscando comida y hasta algún indio molesto montado en su camello, gritando y esperando avanzar en el embotellamiento.

En contraste, está la llamada Old Delhi, uno de los verdaderos sabores de India, dicen algunos locales.

“Ésta es la puerta de entrada al país, puedes hospedarte en el Taj Mahal Palace o en cualquier otro de la zona de lujo, pero para conocer Delhi tienes que venir a esta zona, donde está la esencia de India, de otra manera es como no conocer nada”, dice muy segura Menna, una estudiante que esperaba su transporte entre cientos de personas.

“Tienes que conocer el mercado Chandni Chowk (uno de los más concurridos y antiguos de Delhi), será entonces cuando puedas decir que pisaste la auténtica India”, agregó.

El panorama prácticamente no cambia en toda la jornada en Old Delhi, incluida la noche: calles angostas, callejones intransitables, banquetas repletas de indigentes, un tránsito incesante de tuk tuks (moto taxis), motos personales, peatones y bicicletas que no te dejan avanzar.

No importa la hora del día o la noche, los regateos a gritos no terminan, el tráfico de mercancía se mantiene, los compradores no paran, los olores penetrantes se intensifican, el calor te agota, la humedad te sofoca, el tendido eléctrico sobre tu cabeza te confunde... la jornada es interminable.

Ese laberinto de calles destartaladas lo frecuentan turistas de todo el mundo, que, sin pensarlo, abordan un tuk tuk para hacer una visita exprés a la zona, una parada obligada en Nueva Delhi.

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