Los planes de Filipinas para crecer

Viernes, 13/03/2020
Oxford Business Group

El presupuesto 2020 de Filipinas ha reafirmado el compromiso de Filipinas con el desarrollo de infraestructura como un importante motor de crecimiento económico.

Se trata de US$$ 80.300 millones, aprobados en enero, de los cuales US$13.400 millones será para infraestructura, equivalente al 16.6% del gasto total.

Los fondos se distribuirán a través de dos organismos gubernamentales: el Departamento de Obras Públicas y Carreteras (DPWH) y el Departamento de Transporte (DoTr). El DPWH recibirá US$$ 11.400 millones, un aumento del 25% respecto al año pasado, mientras que el DoTr recibió US$ 2 mil millones, un aumento del 45%.

Si bien el desarrollo de infraestructura, principalmente en la forma del programa Build, Build, Build (BBB), ha sido un elemento clave del plan del presidente Rodrigo Duterte para aumentar el crecimiento económico desde que asumió el cargo en 2016, el presupuesto 2020 marca una renovación después de una caída en gasto en 2019, indica Oxford Business Group en un análisis.

Este año continuará el trabajo en proyectos importantes, incluido el Proyecto de Metro Metro Manila (por US$ 7mil millones), el más grande del programa BBB, y el Proyecto Ferrocarril de Cercanías Norte-Sur en Luzón.

Al mismo tiempo, se está construyendo una serie de autopistas y puentes en toda Manila, mientras que las autopistas se están actualizando y expandiendo en las regiones de Visayas y Mindanao para abordar problemas de conectividad de larga data.

"De los 100 proyectos bajo el programa de infraestructura insignia, 72 han sido aprobados por la junta de la Autoridad Nacional de Economía y Desarrollo y se espera que 56 se hayan completado para el final de la administración de Duterte en 2022", dijo Ernesto Pernía, secretario de socioeconomía planificación, a la firma OBG.

Se espera que el aumento en el desarrollo de la infraestructura y la actividad relacionada impulse el crecimiento del PIB, que alcanzó un mínimo de ocho años del 5,9% en 2019, según las estadísticas oficiales, perdiendo el objetivo de crecimiento del gobierno de 6-6,5%.

En una señal positiva para la economía, el PIB del FMI proyecta un crecimiento de 6,2% este año, antes de aumentar a 6.4% y 6.5% en 2021 y 2022, respectivamente.

Además de los beneficios económicos inmediatos asociados con la construcción de grandes proyectos de infraestructura, los esfuerzos para mejorar la red de transporte están destinados a generar una serie de beneficios a largo plazo.

Una red mejorada facilitará el flujo de bienes y personas en todo el país, lo que a su vez mejorará la eficiencia logística para el comercio, permitiendo potencialmente la expansión de varias industrias de exportación.

Destacando que hay margen de mejora, Filipinas ocupó el puesto 102 entre 141 economías en infraestructura de transporte en el "Informe de Competitividad Global 2019" del Foro Económico Mundial, ocupando el puesto 125 en el componente de conectividad vial.

Sin embargo, el DPWH estima que la red de autopistas Luzon Spine de 1040 km, que incluye una serie de proyectos de carreteras, reducirá el tiempo de viaje entre Manila y San Fernando en la provincia de La Unión, de casi siete horas a poco más de tres horas.

Otras mejoras en la carretera verán tiempos de viaje entre La Unión, en el norte de Luzón, y Bicol, en el sur de la isla, más de la mitad, de 19 horas y 40 minutos a ocho horas y 15 minutos.

La construcción del puente Davao-Samal en Mindanao reducirá de manera similar el tiempo de viaje entre la isla Samal y la ciudad de Davao, de una hora y 40 minutos a solo cinco minutos.

Show me the money. A largo plazo, las principales obras de infraestructura también deberían tener un impacto positivo en la inversión internacional en Filipinas.

El año pasado, las promesas de entidades extranjeras para invertir en el país alcanzaron un récord de US$ 7.600 millones, mostraron datos de la Autoridad de Estadísticas de Filipinas.

La cifra fue más del doble de los compromisos de US$ 3.600 millones en 2018, y muy por encima del récord anterior de US$ 5.700 millones en 2012.

La principal fuente de promesas de inversión extranjera provino de Singapur, con un monto de US$ 3.400 millones, seguido de China, con US$ 1.700 millones, y Corea del Sur, con US$ 812 millones.

La inversión extranjera también fue acompañada por un aumento en las promesas de las firmas nacionales, que prometieron US$ 18 millones el año pasado, un 20.7% más que en 2018.

Este aumento se produjo a pesar de la incertidumbre sobre el futuro régimen de incentivos para los inversores extranjeros en zonas económicas especiales, ya que el gobierno se esfuerza por impulsar una propuesta que eliminaría o consolidaría muchos de los beneficios existentes y reduciría gradualmente la tasa de impuestos corporativos del 30%, la más alta entre las principales economías asiáticas - al 20% en un período de 10 años.

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