Pintor cubano convierte en acuarelas sus vivencias de China

Martes, 22/12/2020
Xinhua

Para el pintor cubano Luis Enrique Camejo Vento, cuya obra mantiene una tendencia creciente dentro de la plástica contemporánea de la isla, la cultura china ha sido motivo de inspiración y desarrollo profesional.

Una visita en 2011 a Shenzhen, ciudad de la provincia de Guangdong, en el sur de China, le permitió convivir con artistas chinos y conocer sus técnicas de acuarela.

"Durante mi estancia aprendí a usar sus pinceles, muy diferentes a los occidentales. Además, perfeccioné mis trazos y el cuidado de las formas, aspectos que distinguen el arte chino", dijo Camejo, mientras mostraba varios cuadros inéditos de aquellos días.

El pintor cubano comentó que a pesar de su breve paso por la impresionante urbe, logró montar la exposición "Shared Cities" (ciudades compartidas), que incluyó una veintena de pinturas con las que intentó captar la esencia de sus habitantes y su cotidianidad.

"Siempre pondero lo urbano, la ciudad como símbolo del hombre y la civilización, da igual si es La Habana o Beijing", mencionó Camejo, quien ha hecho de su obra un espacio de confluencias artísticas y diálogos interculturales.

Al regresar a Cuba, Camejo trajo consigo papel de arroz, pinceles, tinta y cuños, materiales que desde entonces ha utilizado en sus cuadros y que le han permitido trasmitir las atmósferas orientales.

"China marcó un antes y un después en mi carrera como artista. Me enamoré de las técnicas de la tinta de agua, de la búsqueda constante de los efectos y del protagonismo de lo sensitivo. Todo lo que he hecho después tiene su huella", enfatizó Camejo, de 49 años de edad.

Su más reciente exhibición en la galería Collage Habana de la capital cubana, abierta al público hasta el 30 de enero próximo, evoca también las costumbres y tradiciones chinas.

Compuesta por 99 acuarelas de pequeño formato y una instalación que resume la historia del arte universal, la muestra denominada "Coffee Time" (hora del café), emplea este grano como pigmento para dar color y aroma a la Gran Muralla China, a los campos de bambú, a los osos panda y a los cerezos en flor.

"El café es una bebida universal y tomarlo es casi un ritual en todas las culturas, ya sea en China o en Cuba. Usarlo como hilo conductor de las historias es también un modo de sentirnos más cerca e interconectados", subrayó el pintor, quien confeccionó casi un centenar de acuarelas en medio del aislamiento provocado por la pandemia del nuevo coronavirus.

La curadora de "Coffee Time", Meira Marrero Díaz, enfatizó en la influencia china que hay no sólo en prestigiosos artistas descendientes del país asiático, como Wifredo Lam y Flora Fong, sino en otros más jóvenes.

"Camejo tuvo la suerte de conocer, desde esa tierra, aspectos de la caligrafía, las estampas y el empleo de determinados instrumentos, lo que sin dudas hace la diferencia", resaltó Marrero Díaz.

A su vez, la galerista Indira Carrillo Álvarez sostuvo que la muestra plástica ha tenido una acogida muy favorable y que el público aprecia, especialmente, la habilidad del artista para pintar con el empleo de plumillas de bambú.

Pero más allá de los límites físicos de la galería, la obra de Camejo expande además su visualidad a través de la Red Colaborativa de las Artes Visuales, encargada de un recorrido en línea por la exposición con panorámica de 360 grados.

Uno de los integrantes de esta red, Adrián Fonseca Mursulí, comentó que se habían realizado hasta ese momento al menos 1.500 visitas virtuales desde 24 países.

"Teniendo en cuenta el alto desarrollo de las tecnologías de la información en el mundo, en particular en China, cualquier usuario se encuentra hoy a la distancia de un 'clip' de esta propuesta virtual", señaló.

Luis Enrique Camejo, entretanto, ya está inmerso en un nuevo proyecto, dispuesto a seguir compartiendo en su arte las influencias de una cultura milenaria. 

Comentarios