Suicidios y dengue se suman al azote del COVID-19 en Singapur

Viernes, 07/08/2020
AsiaLink

El domingo un trabajador extranjero de 36 años residente en Singapur intentó suicidarse cortándose el cuello. Al ver la sangre y su cuerpo tirado en la escaleras del dormitorio colectivo donde vivía, las autoridades locales lo arrestaron y pusieron en custodia, bajo la denominada Ley de Salud Mental.

La semana anterior, otro trabajador extranjero fue arrestado por estar en el borde del ventanal de una vivienda colectiva en la zona de Kaki Bukit, mientras sus compañeros de cuarto le gritaban que saliera de ahí.

No se trata de casos aislados en la ciudad-estado, aparentemente.

Una reciente serie de suicidios e intentos de suicidio que involucran a migrantes en Singapur ha aumentado las preocupaciones sobre la salud mental de miles de trabajadores básicos que han sido confinados en sus dormitorios debido a la pandemia COVID-19.

En abril, Singapur cerró los barrios donde su vasta población de trabajadores migrantes, principalmente del sur de Asia, viven en habitaciones o dormitorios colectivos compuestos principalmente de filas de literas abarrotadas, buscando evitar un aumento repentino en los contagios.

Cuatro meses después, algunos de estos dormitorios permanecen en cuarentena, e incluso los migrantes que han sido declarados libres de virus han visto restringidos sus movimientos. También enfrentan la incertidumbre respecto de los trabajos para los cuales viajaron a la isla y de los que dependen sus familias en casa.

Grupos de derechos humanos y funcionarios de salud dicen que esto ha tenido un alto costo para los trabajadores. En algunos casos, los migrantes han sido detenidos en virtud de la citada ley de salud mental, después de que los videos publicados en las redes sociales fueran tendencia local: el incidente ocurrido el domingo fue ampliamente informado por los medios locales, y la imagen del trabajador ensangrentado al pie de unas escaleras en su dormitorio, después de autolesionarse, llamó la atención de la cudadanía. 

La prensa dio a conocer que la policía afirmó que el trabajador ya estaba recuperándose y fuera de peligro, y que los gastos de su tratamiento serían asumidos por el gobierno.

'ANGUSTIA MENTAL'

El Ministerio de Recursos Humanos reconocio esta semana que estaba monitoreando suicidios recientes e intentos de suicidio que involucraban a trabajadores migrantes en dormitorios y trabajaban para mejorar los programas de apoyo a la salud mental.

Aunque el ministerio dijo que no había observado un aumento en los trabajadores que se suicidaron en comparación con años anteriores, tampoco entregó ninguna cifra que respaldara sus declaraciones.

Estos incidentes tienden a provenir de problemas familiares que pueden verse exacerbados por la angustia de no poder regresar a casa debido a las restricciones de COVID-19, agregó la autoridad.

Kenneth Mak, director de servicios médicos del ministerio de salud, también expresó su preocupación por el impacto en la salud mental de los migrantes de períodos prolongados de aislamiento en dormitorios y restricciones de movimiento.

En una reciente conferencia de prensa, dijo que abordar el tema era un "trabajo en progreso", y que las autoridades estaban comprometidas a apoyar las necesidades de salud mental de los trabajadores migrantes a largo plazo.

Singapur ha registrado más de 54.000 casos de COVID-19, principalmente de dormitorios en los que se alojan alrededor de 300.000 trabajadores que provienen de países como Bangladesh, India y China.

Y si bien es cierto que solo 27 personas han muerto por la enfermedad, el reporte diario de nuevos contagios bordea constantemente las 300 personas. Y casi siempre de los barrios donde habitan trabajadores migrantes- coincidentemente los sectores más pobres de Singapur.

Las autoridades han dicho que esperan levantar las cuarentenas en todos los dormitorios para el viernes, con la excepción de algunos bloques que sirven como zonas de cuarentena.

Pero el poder de los empleadores para limitar el movimiento de los trabajadores fuera de los dormitorios, incluso si se declara libre de virus, y los temores sobre el servicio de las altas deudas contraídas para asegurar empleos en Singapur también están alimentando la depresión entre los migrantes, dicen grupos de derechos humanos.

"Muchos de los trabajadores ahora dicen que la angustia mental es un problema más grave que el virus", indicó Deborah Fordyce, presidenta del grupo de derechos de los migrantes, Transient Workers Count Too.

Gasper Tan, director ejecutivo de Samaritanos de Singapur, dijo que el acceso limitado de los migrantes al apoyo de amigos y familiares, especialmente durante los bloqueos, puede dar lugar a "sentimientos abrumadores de negatividad".

REGRESA EL DENGUE

Al stress de los migrantes y al temor por el coronavirus, ahora la ciudad-estado debe añadir un tercer elemento que está afectado seriamente a su población: el aumento de contagios por dengue.

Si bien esta enfermedad ha sido ensombrecida por la pandemia, Singapur y otras naciones del sudeste asiático con clima tropical llevan décadas combatiéndolo.

Esta semana, pleno verano boreal, el recuento total de casos de dengue en la ciudad-estado alcanzó un récord de 22.403, el más alto registrado en un solo año y superó el peak de 22.170 casos registrado en 2013, destacó el medio local CNA.

En total, 20 personas murieron de dengue este año a partir del 2 de agosto, dijo el Ministerio de Salud (MOH). La víctima más joven tenía 25 años, mientras que la mayor tenía 92.

Para empeorar las cosas, la autoridad reconoció que alrededor del 0,2% de los pacientes con dengue este año desarrollaron fiebre hemorrágica por dengue, una forma más severa de dengue que puede ser fatal.

La proporción de casos de fiebre hemorrágica del dengue ha oscilado entre 0.1 y 0.8% en los últimos 10 años.

El problema es que los contagios por esta enfermedad van en aumento y, al igual que ocurre con el coronavirus, una mayoría de los contagiados se recuperan, pero aquellos pacientes de edad avanzada y con afecciones médicas previas tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

La semana pasada, la Agencia Nacional del Medio Ambiente (NEA) informó 1.380 casos de dengue, un poco por debajo del máximo semanal de este año de 1.792 casos para la semana que finalizó el 25 de julio.

Antes de este año, el mayor número de casos de dengue registrados en una semana había sido de 891 en 2014.

VINCULACION CON COVID-19

El período de "disyuntor" o "circuit breaker" impuesto por Singapur entre el 7 de abril y el 1 de julio para detener la propagación de COVID-19 también probablemente exacerbó la situación del dengue, creen los expertos. Durante este período de confinamiento, se cerraron los lugares de trabajo y las escuelas no esenciales y se les dijo a las personas que se quedaran en casa.

"Cuando más personas se quedan en casa todos los días, podría haber más cría residencial de mosquitos y más oportunidades para 'comidas de sangre'", dijo el profesor Asoc Luo.

En el primer trimestre del año, hubo un aumento en el serotipo 3 del virus del dengue menos común (DENV-3). Este serotipo prevaleció por última vez hace aproximadamente tres décadas en Singapur, lo que significa que hay una baja inmunidad en la población y una rápida transmisión de la enfermedad, dijo NEA.

El profesor asociado Luo explicó que DENV-2 ha sido la cepa dominante que circula en Singapur desde 2016.

"Los brotes locales generalmente son causados ​​por DENV-1 y DENV-2 en el pasado. La inmunidad desarrollada entre los residentes de la comunidad contra estos DENV puede no ser protectora contra el DENV-3 emergente. Pueden aumentar más casos de infección sintomática por dengue por este motivo", dijo.

Agregó que si bien las medidas de control de vectores implementadas por NEA ayudan a controlar la propagación del mosquito, el cambio climático puede causar un ciclo epidémico cada dos o tres años. En general, los casos de dengue también están en aumento en todo el mundo, dijo.

NEA instó a las personas que viven en grupos de dengue a ayudar a intensificar los esfuerzos para protegerse contra el dengue, incluida la pulverización de insecticidas en rincones oscuros de sus hogares, la aplicación de repelente de insectos con regularidad y el uso de pantalones largos y blusas de manga larga.

Existe una vacuna contra el dengue, denominada Dengvaxia, aprobada en 2015. Según la OMS su eficacia inicia al año de recibirla. La entidad recomienda la aplicación de las tres dosis de la vacuna en aquellas personas que ya tuvieron la enfermedad, no así en las que aún no pasaron por un episodio de dengue, ya que puede presentar las formas graves. Su valor se estima en US$2.300.

 

Con información de Reuters y Channel News Asia

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