Científicos chinos siembran corales en el mar

Jueves, 26/10/2017
Agencia Xinhua

En lo profundo del mar silencioso, Huang Hui puede oír el burbujeo de de su bombona de oxígeno.

Su vista solo alcanza a unos metros alrededor y
se siente pequeña y aislada mientras siembra corales del tamaño de la palma de la mano en el lecho marino, con la esperanza de que algún día se convierten en un bosque.

Si su sueño se cumple, ese bosque tendrá vivos colores entre los que serpentearán los peces.

Huang es bióloga de corales del Instituto de Oceanografía del Mar Meridional de China, dependiente de la Academia de Ciencias de China, y lleva estudiándolos desde hace 20
años. Su grupo está delimitando una gran zona de pruebas para la siembra experimental de coral en dicho mar.

El coral es comparado con la selva tropical del mar, motor de vida. Aunque cubra menos de dos milésimas del lecho marino, es hábitat de cerca del 30% de las
especies marinas, lo que implica que los arrecifes coralinos sean de los sistemas ecológicos más diversos del planeta.

El arrecife de coral es fuente de sustento para casi 500 millones de personas y genera ingresos de miles de millones de dólares del turismo y la pesca. El Mar Meridional de
China representa el 2,57 por ciento de los arrecifes coralinos de todo el mundo y es el octavo en volumen.

Los corales requieren condiciones de vida precisas: el agua no puede estar caliente ni fría, la temperatura ideal está entre 23 y 27 grados centígrados, la presión
hidráulica no puede ser alta, la salinidad debe ser moderada y estable y el entorno debe estar limpio.

Los corales tienen una relación simbiótica con las algas zooxantela, que viven en ellos y les brindan alimento y color. Si el ambiente es inadecuado, las algas se van, y
los corales se blanquean y mueren.

La degradación de los arrecifes coralinos han hecho saltar las alarma del cambio climático. Más de una tercera parte de los existentes en el mundo están severamente
degradados.

Factores que han contribuido a ello son el calentamiento de la aguas, la acidificación oceánica, la contaminación del agua de mar, la creciente radiación
ultravioleta, la pesca destructiva y la construcción en la costa. Algunos científicos han predicho que los corales desaparecerán de 50 años, desencadenando el colapso del
sistema ecológico oceánico entero.

Huang aún recuerda la primera vez que visitó los fondos marinos.

Fue en 2002 en el Mar Meridional de China, donde pudo ver maraña de corales, llenos de peces, langostas, pepinos y erizos de mar. "Fue impresionante y emocionante", recuerda.

Su grupo ha investigado todos los arrecifes coralinos de China, corrigiendo y añadiendo muchos registros en el proceso. Descubrieron que China cuenta con cerca de 300 tipos
de corales.

Sin embargo, Huang lamenta: "En los últimos años, hemos visto corales blanqueados muertos en muchos lugares, lo que siempre me entristece". Los científicos se preguntan si se pueden plantar corales en el lecho marino al igual que los árboles en tierra para incrementar significativamente la superficie de los
arrecifes.

Huang y su grupo llevan intentando cultivar coral a pequeña escala desde 2009. Tras numerosos fracasos, poco a poco han ido aprendiendo a hacerlos prosperar en diferentes
ambientes submarinos.

Huang compara la plantación en tierra con la siembra de coral. Primero, plantan un pimpollo en el vivero. Cuando crece lo suficiente, lo transplantan donde es necesario. De
entrada cultivan especies que crecen rápidamente, y luego cuidan de las que resisten.

Los corales pueden reproducirse asexual y sexualmente. Durante la temporada de reproducción, los científicos pueden trabajar bajo el agua durante días para recoger huevos
fertilizados que estudiarán más adelante. Gracias a ello han sido capaces de fertilizar artificialmente más de 10 subespecies.

Los científicos chinos también investigan la reproducción asexual, para lo que cortan los arrecifes en ramas del tamaño de un dedo y tras cultivarlas durante un tiempo las
injertan a bancos coralinos artificiales en el mar.

El equipo clava armazones en el lecho marino sobre los que cuelgan cuerdas. Luego atan las ramas coralinas sobre las cuerdas para hacer "árboles coralinos", o usan una red
a modo de cama flotante sobre la que colocar los corales.

"Es como una incubadora. La plántula de coral es demasiado joven. Si se plantase directamente en el lecho marino podría ser vulnerables ante los sedimentos y las corrientes
marinas. Por eso esperamos a que crezcan antes de transplantarlas", explica Huang.

"Queremos revivir el conjunto del sistema ecológico de los arrecifes de coral, por lo que necesitamos no sólo cultivar corales, sino también que vivan en armonía con algas,
conchas marinas y otros organismos", dice.

El cultivo de corales en el mar es más difícil que la forestación en tierra. "Afrontamos un gran número de dificultades, tales como los daños causado por la actividad
humana y los tifones. Los corales recién plantados son bastante frágiles, así que los tifones son una grave amenaza", advierte.

El asistente de investigación Yang Jianhui indica: "Por la noche nos podemos encontrar con criaturas venenosas en el mar, lo que es bastante peligroso. Si esto ocurre,
tenemos que tomar medidas de emergencia".

Cultivar corales en el mar también requiere de mucho personal y dinero, relata Huang. "Una vez el cultivo prospere, necesitamos buscar métodos para reducir el costo",
anticipa.

Hasta la fecha, el grupo de Huang ha sembrado con éxito 100.000 metros cuadrados de arrecifes coralinos. En 2016, la tasa de supervivencia de los corales introducidos fue
del 75 por ciento.

Los arrecifes crecen muy lentamente. Las especies de desarrollo más rápido lo hacen anualmente en 10 centímetros, pero algunas suman menos de uno. Se necesitarán décadas o siglos para formar un bosque de coral submarino a gran escala.

"Al tiempo que buscamos vías para revivir el sistema ecológico del coral, también debemos concienciar sobre la importancia de la protección medioambiental a fin de limitar
los factores que causan su degradación", conmina. 

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