Joven Indonesio inventa bolsas de plástico comestible

Martes, 20/06/2017
America Economia

"No soy de plástico", dice el logo de la bolsa. Pero parece plástico. Y en menos de un minuto, Kevin Kumala se la come para probar su punto.

Este joven biólogo indonesio, oriundo de la isla de Bali, juntó sus dos pasiones, la ciencia y el medio ambiente para buscar la solución a uno de los problemas ecológicos más nocivos con el planeta.

Así fue como hizo bolsas comestibles hechas con yuca, una raíz abundante en Indonesia, es muy rica en el almidón empleado para fabricar estas bolsas.

El resultado es un producto biodegradable, que desaparece a los 100 días y que no perjudica los animales y el medio ambiente. De hecho, su creador lo demuestra disolviendo una de estas bolsas en agua caliente y bebiéndosela.

“Quería demostrar que este bioplástico es tan inofensivo para los animales marinos que un humano puede beberlo. No estaba nervioso porque había pasado tests de toxicidad”, dijo a distintos medios.

A Kumala se le ocurrió que había que hacer algo cuando, en un día lluvioso, vio cómo desfilaban cientos de motoristas por las calles de Bali cubiertos con ponchos de plástico que se usarían unas cuantas veces y luego se tirarían.

Kumala indica en la web de su empresa, Avani, creada junto a su socio Daniel Rosenqvist, que durante 2015 Bali generó mil metros de plástico a diario, una cifra que ha incrementado en los últimos años a causa del creciente turismo que visita la isla, de los cuales se reciclaron solamente el 5%.

Solamente hay que conocer el vertedero Suwung, donde va a parar toda la basura que se genera en Bali. Dicen que la montaña de residuos más grande alcanza la altura de un edificio de 14 plantas. Cuando llueve, la basura se arrastra hasta los ríos, luego termina en el mar y al final nos acaba dañando a todos. 

Por este motivo, Kumala y Rosenqvist también fabrican otros productos biodegradables usando el maíz o el azúcar, como cubiertos o recipientes para la hostelería e incluso ropa de cama para hospitales. Vistos sus beneficios, la empresa ha ganado el premio a negocio más valioso de Indonesia y a finales de 2016 consiguió la inversión de un grupo de equidad privado.

Su propuesta sigue la línea del gobierno balinés, que ha anunciado que para 2018 la isla estará libre de bolsas de plástico, lo mismo que se intentará aplicar a toda Indonesia en 2021.

La ambición es grande: en la Cima Internacional de los Océanos del pasado marzo anunciaba que dedicará 1 billón de dólares al año para conseguir reducir en un 70% la contaminación por plástico en 2025. Y no es para menos, porque Indonesia es el segundo país que más contaminantes plásticos produce por detrás de la China.

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