Chileno en Wuhan: "En cada comunidad hay personas para censar a la población para saber si están infectados"

Jueves, 27/02/2020
Agencia Xinhua

Sofía Pradenas Soto vive en Santiago de Chile mientras su hermano, Cristian, lo hace en Wuhan, la ciudad central china donde comenzó la emergencia por la COVID-19 desde finales de enero.

"Sé que China ha tomado los resguardos necesarios para poder controlar esta situación y sé que Cristian va a estar bien", dijo Sofía, mostrando que ha vencido la ansiedad inicial tras permanente contacto con su hermano.

Más de 70 mil pacientes han sido confirmados como portadores del coronavirus en China y más de 2 mil personas han perdido la vida a causa de la enfermedad.

Como el epicentro de la epidemia, Wuhan tomó la iniciativa de cerrar la ciudad, construir hospitales provisionales para más de mil pacientes en apenas unos días y controlar los ingresos y salidas de personas de las unidades residenciales y las instituciones académicas.

Cristian Pradenas es uno de los estudiantes que pasa los días dentro del campus, a la espera de que vuelva la normalidad.

Es abogado y vive en Wuhan, provincia de Hubei, desde hace cinco años. En China hizo su master y ahora cursa el doctorado en política internacional en la Universidad Normal Central de China.

El estudiante chileno narró desde su dormitorio que la universidad les informa de las medidas que se están tomando y sobre las que vendrán. "La universidad nos cuida mucho en ese sentido", ilustró.

"Tenemos un código QR a través del que, a diario, informamos a la universidad la temperatura y cómo nos sentimos", relató Cristian.

A pesar de que el comedor de la universidad cerró la atención en sus instalaciones, sigue trabajando para proveer alimento a los estudiantes. "Nos dan desayuno, almuerzo y cena".

Además, la universidad les entrega "mascarillas, sanitizadores, termómetros, algunas medicinas chinas para aumentar el sistema inmunológico", contó el chileno.

Detalló que se asignaron dos días a la semana para que un profesor de la universidad salga del campus a comprar elementos de aseo y otros implementos básicos, los cuales los interesados en adquirirlos consignan en una lista.

"La universidad está fumigando las calles para esterilizar y en algunas partes de Wuhan ya habían empezado. En cada comunidad hay personas para censar a la población casa por casa para saber si están infectados o no", explicó Cristian.

Las medidas y cuidados citados por él, hacen parte del completo esquema de protección que todo el país ha desplegado para proteger a sus ciudadanos e impedir que el contagio se disperse a otras naciones.

Al respeto, como enfermera jefe en uno de los Centros de Salud Familiar de Santiago, Sofía manifestó su confianza y reflexionó que "las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias en China son dignas de ejemplo y muy asertivas para controlar la epidemia".

"Me permiten estar más tranquila porque sé que China está haciendo todo lo posible para evitar la propagación del virus", afirmó Sofía.

Y más allá de eso, desde su dormitorio, Cristian se está dando a la tarea de coordinar donaciones de mascarillas, sanitizadores, guantes y otros insumos médicos.

"Es el momento para organizarse y ayudar. El primer envío de donaciones de trajes protectores que hemos hecho por WeChat acaba de llegar", dijo Cristian.

Para conseguir el material, "contacté gente de Guangzhou, Estados Unidos, Bangladesh, Pakistán, Corea del Sur", especificó Cristian para ahondar en que su novia, una italiana que también estudia en Wuhan y ahora está en su país de origen, está organizando ayudas desde la nación europea.

"En Chile también están ayudando", reveló Cristian, que vio en Facebook que una compatriota suya, Camila Saavedra, había abierto una convocatoria a través de esa red social.

Desde Santiago, Saavedra sostuvo que compró "alrededor de 2.600 mascarillas y 400 guantes" en las provincias chilenas para mandar a los hospitales de Wuhan.

Otro amigo, nacional de Tonga, Joseph Fatai, quien vive en Wuhan desde hace 12 años, hizo una canción titulada "grulla amarilla" para homenajear a los médicos chinos que están al frente de una lucha ardua y tenaz contra la epidemia.

"Para la gente que no esté aquí, es imposible imaginar la contribución y el sacrificio que han hecho Wuhan y toda China. Ellos luchan no solamente para sí mismo, sino para todo el mundo y toda la humanidad", concluyó Cristian.

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