El alto precio que pagan las estrellas del K-pop

Viernes, 18/10/2019
Deutsche Welle

Los medios de comunicación surcoreanos han dedicado páginas enteras y muchas horas de cobertura televisiva al aparente suicidio de la estrella pop y actriz Sulli, hecho que ocurrió esta semana.

Dentro de las imágenes difundidas por la TV, una de las tónicas más repetidas es la aparición de mensajes con acusaciones y rumores sin fundamento.

Algunos críticos creen que una cultura mediática que construye rápidamente una estrella en ascenso y es igualmente rápida para derribarla, al menos tiene algo de responsabilidad por la muerte de Sulli, de 25 años, y varios otros "ídolos” que han muerto de la misma forma durante la última década.

"Ha habido una serie de suicidios de personas conocidas en los últimos años, celebridades que son estrellas de la escena pop o que pertenecen a la televisión. Sus suicidios se han convertido inevitablemente en temas de interés en sí mismos”, dice Emanuel Pastreich, director de la Sociedad de Asia con sede en Seúl.

"Es casi como si estas muertes fueran parte del espectáculo y se informan como tales”.

Sulli, cuyo verdadero nombre era Choi Jin-ri, apareció por primera vez como actriz a la edad de 10 años, antes de hacer su debut como cantante K-pop con el grupo de chicas f(x) en 2009. Sulli no es la primera estrella surcoreana en quitarse la vida debido a la presión  que ejercieron los medios de comunicación sobre ella. Una situación que solo ha empeorado con el advenimiento y crecimiento explosivo de las redes sociales.

Presión laboral. En 2005, la actriz Lee Eun-ju se suicidó a la edad de 24 años, y al morir dejó una nota escrita con su propia sangre en la que culpaba de lo ocurrido a la presión que sintió por sus apariciones en películas. La cantante y actriz que se llamaba U;Nee se suicidó a los 25 años, en enero de 2007, seguida unos meses después por la actriz Choi Jin-sil.

Más recientemente, los paramédicos encontraron a Kim Jong-hyun, el principal cantante de la popular banda de chicos Shinee, en una habitación de hotel después de enviarle una nota de suicidio a su hermana. Más tarde fue declarado muerto. En su nota, Kim, de 27 años, se describió a sí mismo como "quebrado por dentro” y escribió "me odio a mí mismo”.

Pastreich contó que visitó uno de los muchos estudios de K-pop en Seúl que prometen a los jóvenes la oportunidad de tener una vida como estrella del pop e ídolo de cine. "Los líderes de las bandas llevan vidas increíblemente antinaturales e inhumanas”, señaló a DW. "El ambiente en el que viven estos niños y niñas es completamente despiadado y muy, muy duro. Tienen que ensayar constantemente, tienen poca vida fuera del estudio, además sufren mucha presión desde el principio y los que resultan ser parte de una agencia pasan a ser practicamente propiedad de esa firma”.

"Muy pocos tienen éxito, e incluso si llegan a ser triunfadores deben sumar la presión terrible de verse bien, sonreír, ser hermosos”, dice. "Y es peor para las mujeres. Ha habido numerosos casos de estrellas prometedoras que dicen que se vieron obligadas a entablar relaciones con gerentes, agentes u otros ídolos para promover sus carreras. El mensaje es que si no hacen un baile particular o no salen con una persona determinada, entonces su carrera termina”. 

La estrella de K-Pop Kim Jong-hyun se suicidó en 2017.

Escrutinio mediático. Los medios de comunicación pueden convertirse rapidamente en prensa amarillista, sensacionalista, lo que ocurre más aún con las redes sociales.

"Los escándalos, rumores, amantes abandonados, las relaciones amorosas, los medios y las redes sociales juegan un rol”, señala Pastreich. "Se convierten en parte de la vida de estas personas hasta que llegan a estos trágicos finales, que una vez más resultan ser perfectos para la máquina de los medios”.

Ha Ye-jung, abogado de derechos humanos de un bufete en Seúl, está de acuerdo en que la vida de Sulli terminó tragicamente, pero cree que podría haberse evitado. "Era muy joven cuando comenzó a actuar, por lo que adquirío ese estilo de vida muy temprano. Incluso cuando era niña, no tenía vida personal y todo lo que hacía se compartía con el público. A medida que crecía fue recibiendo más críticas, por lo que sólo puedo pensar que ella no fue lo suficientemente fuerte para manejar ese tipo de presión”, dice Ye-jung.

"A la gente le gusta chismear y fue fácil atacarla”, dice Han. Actuó con fuerza cuando apareció en público, pero parece que al final pensó que no tenía escapatoria. La presión debe haber sido tanta, y la gente quería todavía más chismes”. La industria del pop, la televisión y el cine de Corea del Sur se detuvo a raíz del suicidio de Sulli, con actores y cantantes suspendiendo actuaciones y declarando su solidaridad con la difícil situación de la fallecida estrella.

Sin embargo, Pastreich señala que Corea del Sur ya ha estado en esta posición antes y, en unas pocas semanas, la sed del público por el escándalo hará que los medios centren su atención en otra estrella.  

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