Taiwán contra el plástico II: adiós microesferas

Miércoles, 20/06/2018
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A partir del primero de julio de este año, se prohibirá la producción e importación de productos que contengan microesferas plásticas en Taiwan.

Según la Administración para la Protección del Medio Ambiente, estas medidas afectan principalmente seis productos, a saber: champú, gel de baño, jabón, limpiador facial, cremas exfoliadoras y pasta de dientes, por lo que solicitó a los consumidores estar atentos a la composición de los productos que adquieren. 

Problema ubicuo. Taiwán no está solo en esta lucha, varios países han comprometido acciones "anti plástico" recientemente, como la UE que prohibirá los popotes plásticos, en favor de los hehcos con cartón. 

Desde que Al Gore sacó pasaporte de la Isla de Basura, una formación de desechos plásticos que sería más grande que México y que flota en algún lugar del océano Pacífico, hasta el buzo inglés que filmó la triste realidad del océano indico en la Isla de Bali, en Indonesia hace solo tres meses, el tema del plástico ha estado en todas las noticias.

Ecuador es otro país que está en contra del uso de plásticos, prohibiendo paulatinamente el ingreso y uso de plástico en las Islas Galápagos, patrimonio de la humanidad de Unesco.

Pero es el microplástico el que más preocupa a los cientificos, ya que se pueden encontrar estas partículas en todas partes.

El sitio web Ecología Verde resaltó un estudio reciente dirigido por Peter Ross, científico del Acuario de Vancouver, quien habría hallado en el agua del Estrecho de Georgia aproximadamente unas 4.000 partículas de micro plásticos por metro cúbico.

Y según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, las aves marinas también lo ingieren de forma habitual, lo que a la larga implica su muerte por intoxicación o atragantamiento.

Lo alarmante de la situación no solo es la dimensión del problema, sino la cantidad de microplástico que sigue produciéndose, estmado en cientos de millones de toneladas cada año. El problema es que el microplástico simplemente no se degrada, permanece en el ambiente y por su pequeño tamaño es imposible recolectarlo de regreso. De modo que la única solución parcial efectiva es dejar de producirlo.

El gobierno de Reino Unido dejó de producirlos en junio del año pasado. 

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