Biden

Biden

Aunque no está dirigida explícitamente a China, la revisión es parte de una estrategia más amplia de la administración de Biden para apuntalar la competitividad de Estados Unidos frente a los desafíos económicos que plantea la segunda economía más grande del mundo.
Según fuentes diplomáticas y de analistas, para el gobierno chino es preocupante que la Administración Biden haya conseguido que otras democracias se endurezcan ante una China en expansión y más autoritaria a nivel mundial en materia de derechos humanos y cuestiones de seguridad regional, como el disputado Mar de la China Meridional.
El primer trimestre del año ya ha pasado y con eso se empiezan a cumplir la mayor parte de las predicciones respecto del desempeño de las economías de la región Asia Pacífico.
El tamaño del mercado de RCEP es casi cinco veces mayor que el de CPTPP, con casi el doble de su valor comercial anual y PIB combinado. Incluye a China, Surcorea, japón, las naciones ASEAN, Australia y Nueva Zelandia. Y deja abierta la puerta para India.
"Es muy importante porque tenemos un gran plan para hacer de Indonesia el mayor productor de baterías de litio y tenemos las mayores (reservas) de níquel", dijo el presidente Jokowi.
Cualquiera sea el resultado de las elecciones, los lazos entre los mercados financieros de Estados Unidos y China solo se profundizarán, a pesar de la guerra comercial transpacífica y las inestables relaciones diplomáticas.
Legisladores estadounidenses, republicanos y demócratas, comparten las preocupaciones sobre el abuso de las habilidades tecnológicas de China y sobre sus inversionistas. Esta tendencia podría continuar, incluso si las tensiones sobre temas como el comercio y el futuro de Hong Kong disminuyeran.
Esta semana, el presidente de China, Xi Jinping, anunció planes para ser neutros en carbono para 2060 e instó al mundo a enfrentar el desafío. China produce el 29% de las emisiones globales de CO2, más que la UE y Estados Unidos juntos.
Aunque no está dirigida explícitamente a China, la revisión es parte de una estrategia más amplia de la administración de Biden para apuntalar la competitividad de Estados Unidos frente a los desafíos económicos que plantea la segunda economía más grande del mundo.