bomba atómica

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El alcalde de la ciudad, Tomihisa Taue, instó al gobierno a firmar inmediatamente el tratado de la ONU que prohíbe las armas nucleares y pidió más esfuerzos para acabar con este tipo de armamento.
Las muertes y la devastación de dos ciudades japonesas hacia el final de la segunda Guerra no parecen hoy suficientemente fuertes como para impedir la proliferación nuclear en el mundo.
El 26 de septiembre de 1983 el destino del mundo estuvo en sus manos. Era el oficial a cargo de tomar una decisión tremenda: comenzar o no una guerra nuclear.
El alcalde de la ciudad, Tomihisa Taue, instó al gobierno a firmar inmediatamente el tratado de la ONU que prohíbe las armas nucleares y pidió más esfuerzos para acabar con este tipo de armamento.