guerra comercial

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Impulso fue dado por sector inmobiliario, un factor crucial de la economía, que se aceleró al 10,4% lo que es su ritmo más rápido en tres años.
"Es muy posible que Japón coopere con China en varios proyectos en los que los estándares internacionales se cumplan individualmente", dijo el ministro japonés de asuntos exteriores.
Aunque China estaba atareada vendiendo más a Estados Unidos, estaba comprando más desde otros países y registró un déficit comercial de US$9.860 millones con el resto del mundo.
"Si Estados Unidos adopta acciones para escalar la situación, China no durará en contraatacar", aseguró el portavoz del Ministerio de Comercio.
Los comentarios calmaron a los mercados y provocaron un alza del dólar ante la expectativa de un compromiso entre las dos mayores economías del mundo para evitar una guerra arancelaria.
Trump predijo el domingo que China eliminará sus barreras comerciales y expresó su optimismo de que ambas partes podrán resolver el problema a través de conversaciones.
Aunque se reconocen análisis sobre la medida, lo cierto es que una devaluación requeriría la aprobación de los líderes del país.
Los mercados financieros, agitados durante días por el enfrentamiento comercial, volvieron a ser golpeados por la nueva amenaza.
El grano fue la mayor exportación agrícola estadounidense hacia el gigante asiático el año pasado, por un valor de US$12.000 millones.
"Se daba por hecho que China no respondería de manera muy agresiva y evitaría una escalada de las tensiones. La respuesta de China es una sorpresa para algunas personas", dijo un analista.
La nación americana ha estado imponiendo cuotas compensatorias definitivas y temporales a productos de acero de varios países.
La chatarra de aluminio estadounidense es uno de los 128 productos que tendrá un arancel adicional del 25% a partir de esta semana.
China depende mucho de los semiconductores foráneos, que conforman una de sus principales categorías de importación por valor.
Pekín podría apuntar a una amplia gama de empresas estadounidenses, desde la agricultura hasta aviones, autos, semiconductores e incluso servicios, si el conflicto comercial se agrava.
La medida se produce cuando los partidarios de la línea dura de China en la administración Trump buscan enviar un mensaje para disuadir a los inversores estadounidenses de participar en la oferta pública inicial de Ant.