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La apreciación de otras monedas, como el dólar australiano, en la cartera de inversiones del Banco Central también contribuyó a dicho aumento al convertir esos activos en dólares estadounidenses, informó el Banco Central.
Según el centro de investigación de Kasikornbank, la relación deuda / PIB del país asiático podría aumentar al 88-90% a fines de este año, la más alta en casi dos décadas.
Se produjeron 4.001 casos de bancarrota en los seis primeros meses del año, una cifra un 0,2% superior a la del año anterior. Pero solo 240 firmas quebraron debido a la pandemia de coronavirus.
Los precios del cobre y del acero han subido y los principales valores bursátiles de China han alcanzado sus niveles más altos de los últimos cinco años.
"Todavía no ha cerrado la puerta ... pero una mayor relajación de las políticas tendrá efectos buenos y malos, por lo que debe sopesarlo bien", dijo un vicegobernador del Banco Central.
Los datos del Ministerio de Salud del lunes mostraron más de 23.000 nuevos casos notificados en las 24 horas previas, un poco menos que el aumento récord del domingo de casi 25.000.
Medida afecta a dos plantas controladas por las firmas JBS y BRF. Aunque Beijing no dio razones claras, se asume que es debido al alto número de contagios. Hace días trascendió que se pedía un sello de inocuidad en la exportación de soya brasilera.
Los recientes peaks son preocupantes, ya que están surgiendo nuevos grupos en una amplia gama de áreas, lo que dificulta las encuestas epidemiológicas.
El repunte sugiere que la recuperación general de China se está volviendo más equilibrada y más amplia a medida que la vida vuelve lentamente a la normalidad en uno de los mercados de consumo más grandes del mundo, aunque los analistas creen que la actividad tardará meses en volver a los niveles anteriores a la crisis.
La decisión podría deberse al bullado caso de Hin Leong Trading Pte Ltd, y las dificultades que ocurrieron cuando los precios del petróleo colapsaron y la crisis del coronavirus golpeó la demanda de combustible.
El virus ha infectado a más de medio millón de personas en la segunda nación más poblada del mundo, paralizando la actividad económica, pero la encuesta Nikkei sugirió que lo peor podría haber pasado para su economía, al menos por ahora.
Las sombrías lecturas de la encuesta "tankan" refuerzan las expectativas de que Japón se encamina hacia una profunda recesión debido a las consecuencias de la pandemia.
El país ingresa el miércoles 1 de julio a lo que Modi ha llamado "Desbloqueo 2.0", con muchas restricciones en el movimiento y libre circulación de personas. Pero algunos estados han impuesto sus propios bloqueos en ciudades con brotes significativos.
El decreto de emergencia le otorga al gobierno una gama de poderes adicionales que incluyen desplegar funcionarios para investigar lugares, traer toques de queda, restringir reuniones y controlar los viajes.
La contracción fue más aguda que el pronóstico de caída del 19,9% de una serie de analistas encuestados, y la más baja desde mayo de 2009, cuando las exportaciones cayeron un 29,5%.
"No hay evidencia de que el coronavirus pueda ser transmitido por alimentos", dijo Marcos Amorim, miembro de ANEC, durante un seminario web organizado por la firma de abogados Mattos Engelberg.
"Incluso cuando nuestra región lucha por contener COVID-19, ocurrieron incidentes alarmantes en el Mar del Sur de China", dijo el presidente filipino Rodrigo Duterte en una reunión de ASEAN el viernes.
Son también dijo que se retira del directorio de Alibaba, luego de la salida del cofundador de Alibaba, Jack Ma, del directorio de SoftBank.
Kenia, Maldivas, Etiopía, Camerún, Pakistán, Angola, Laos, Mozambique, Congo y Zambia se encuentran entre los países con una parte significativa de su deuda con China y elegibles para el alivio de la deuda, según Fitch Ratings.
El país tiene el mayor número de infecciones reportadas en el sudeste asiático, superando las 49.000; la cifra más alta de muertes por COVID-19 en el este de Asia fuera de China.
Las autoridades de gobierno enfrentan la disyuntiva de cancelar eventos religiosos que sustentan la economía local o enfrentarse a oleadas sucesivas de infecciones por COVID-19.