referencial CSI300

referencial CSI300

Los inversores están temerosos antes del plazo del 6 de julio, cuando EE.UU. debería imponer aranceles adicionales por un valor de US$34.000 millones.
El declive de ambos índices vuelve a resaltar las dificultades de las autoridades chinas para estabilizar a los mercados en medio de una campaña de desapalancamiento.
El índice de Shanghái opera actualmente por debajo de sus promedios móviles de 50 y 200 días.
En la semana, el Nikkei perdió un 0,7%, mientras que el índice compuesto de Shanghái cerró con un avance de 10,78 puntos.
Las ganancias de las empresas industriales chinas subieron a su ritmo más lento en siete meses en noviembre, mientras que en Tokio un alza de los precios del crudo impulsó a los títulos vinculados al petróleo.
El mercado también reaccionó favorablemente a los acuerdos comerciales anunciados por Trump y Xi Jinping.
Bolsa de Tokio terminó la sesión con una baja de 0,2% a 22.868,71 puntos.
el índice compuesto de Shanghái cerró con una baja de un 0,4%, a 3.371,74 unidades.
La producción manufacturera china aumentó en octubre a su ritmo más débil en cuatro meses.
Las acciones de Shanghái registraron este lunes su mayor caída diaria en 11 semanas, debido a las expectativas de una nueva ola de Ofertas Públicas Iniciales (OPIs).
El referencial CSI300 de las principales acciones que cotizan en Shanghái y Shenzhen ganó un 0,5% a 3.976,95 puntos.
El Nikkei, que retrocedió durante parte del día, cerró con una ganancia de un 0,5% en 21.805,17 puntos.
Hay un gran optimismo en que el Congreso del Partido Comunista promoverá reformas para impulsar el crecimiento.
El Nikkei avanzó un 0,5% a 20.397,58 puntos después de sumar un 1,9% la semana pasada y de alcanzar un máximo en dos años de 20.481,27 unidades.
El referencial cayó por quinto día seguido para marcar su racha más larga de pérdidas desde abril del 2016.
El CSI300 anotó una ganancia semanal de un 2,1% y las acciones de Shanghái avanzaron un 1,9% en la semana, su mejor desempeño semanal en más de cuatro meses.
Los inversores están temerosos antes del plazo del 6 de julio, cuando EE.UU. debería imponer aranceles adicionales por un valor de US$34.000 millones.