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China permitiría la importación de su harina de soya por primera vez luego de décadas de conversaciones. Ese acuerdo se formalizará en Buenos Aires este miércoles.
Las autoridades estadounidenses esperan que China compre grandes cantidades de soja como un gesto de buena voluntad, mientras que las dos partes negocian un acuerdo comercial.
Las primas portuarias de Brasil se dispararon un 70% desde el 16 de junio, alcanzando el nivel más alto desde noviembre de 2018.
Los envíos de soja estadounidense al principal importador de China se han desplomado desde que Beijing impuso un arancel del 25% hace más de un año.
Una compañía tuvo que rechazar una venta potencial a China porque no podía garantizar los niveles mínimos de proteína requeridos por el importador local. Gobierno llamó a la calma.
Si bien hay pocas esperanzas de un pronto acuerdo comercial, alrededor de 7 millones de toneladas de soja tendrán que ser enviadas a Beijing en los próximos meses.
Un total de 216.000 toneladas de granos, entre maíz, trigo, soja y girasol, llegaron hasta el puerto de Bahía Blanca para irse a países como Vietnam, Malasia y Corea del Sur.
Ministra de agricultura brasileña explicó que se debe al brote chino de peste porcina africana, el que amenaza y ofrece oportunidades para las exportaciones agrícolas del país.
Argentina y el Mercosur esperan que un acuerdo con Corea del Sur se convierta en una puerta de entrada de las exportaciones a la región del Asia Pacífico.
La oportunidad de vender la soja estadounidense a China se está achicando rápidamente porque los agricultores de Brasil ya han comenzado a cosechar.
Compañías estatales chinas habrían comprado al menos 500.000 toneladas de soja estadounidense, en transacciones valuadas en más de US$180 millones.
"Los chinos acordaron comprar entre 300.000 y 400.000 toneladas de aceite de soja de Argentina", dijo un funcionario de la Secretaría de Agroindustria.
El país ha destinado este año a China casi el 80% de sus exportaciones de soja, que según pronósticos alcanzarán los 83 millones de toneladas para fin de año.
Una delegación de empresarios brasileños acompaña a funcionarios del Ministerio de Agricultura que visitan China esta semana para discutir sobre comercio agrícola.
Nación asiática es el principal importador mundial de la oleaginosa, la cual convierte en harina de soja para alimentar a su gran cantidad de cabezas de ganado.
La oleaginosa está en el corazón de la disputa comercial entre las dos economías más grandes del mundo.
La caída de la soja arrastró al maíz, que por segunda sesión consecutiva bajó a mínimos de contrato. En cambio, los futuros de trigo subieron por temores a una disminución de los inventarios globales.
Un nuevo contrato podría convertirse en una alternativa a la Bolsa de Chicago, que domina el mercado global para los precios de la soja.
En el caso de los cítricos, esto fue posible luego de un trabajo conjunto iniciado en marzo pasado entre SENASA, el Ministerio de Agroindustria, la Cancillería y la Embajada argentina en Japón
Diplomático planteó que, a futuro, las firmas chinas podrían comprar la harina ya procesada desde Brasil si fuera mas rentable que adquirir las semillas.
China permitiría la importación de su harina de soya por primera vez luego de décadas de conversaciones. Ese acuerdo se formalizará en Buenos Aires este miércoles.