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El Nikkei cerró con un avance de 1,1%, a 21.788,14 puntos, rompiendo una racha bajista de cuatro días consecutivos.
Acciones y yuan se hundieron ante la perspectiva de los próximos aranceles de EE.UU., que han mantenido nerviosos a los inversores en China.
La empresa acordó pagar también una penalización de US$1.000 millones y depositar otros US$400 millones como parte de un acuerdo para poder seguir operando en EE.UU.
Las firmas tecnológicas chinas podrían ser tratadas de manera injusta y "convertirse en víctimas de la guerra comercial de Trump", indicó un diario de Beijing.
"Esa ley proveerá herramientas adicionales para combatir las prácticas de inversión depredadoras que amenazan nuestro liderazgo clave en tecnología", declaró Trump.
La medida marca otra escalada del conflicto comercial de Trump con China, que amenaza con agitar a los mercados financieros y afectar el crecimiento mundial.
Mandataria desea anticipar las posibles consecuencias para Taiwan de tal situación, por lo que instó a asesores a plantear medidas de respuesta.
"Todos los países deberían oponerse con determinación a todas las formas proteccionismo al comercio y la inversión", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.
Las dos partes han presentado quejas ante la OMC este año debido a este tema.
En la semana, el índice perdió un 2,1%, su primer declive semanal en nueve semanas.
Hace dos semanas, las dos partes presentaron largas listas de exigencias a su contraparte y solo acordaron seguir hablando.
"Estaré hablando con mi amigo, el presidente Xi de China, esta mañana a las 8:30(..) sobre comercio y Corea del Norte", escribió Trump en su cuenta oficial de Twitter.
La administración Trump ha causado una gran tensión en el comercio mundial, afirmó primer ministro.
Washington abordará con Pekín temas ligados a desequilibrios comerciales, derechos de propiedad intelectual, tecnología y emprendimientos conjuntos.
Aunque se reconocen análisis sobre la medida, lo cierto es que una devaluación requeriría la aprobación de los líderes del país.
Durante el mandato de Trump, la influencia de China en la mayor parte de América Latina ha dejado rezagado a Estados Unidos, situación que plantea un desafío para Biden, quien ha prometido restaurar el papel de Washington como líder mundial.